domingo, 30 de marzo de 2008

"Eduardo Mendoza, humor satiricón", por José María Pozuelo Yvancos

Con la publicación de la última novela de Mendoza, es fácil encontrar críticas y entrevistas. Por ejemplo, esta conversación con Savater en Babelia. Copio aquí una reseña del filólogo y crítico Pozuelo Yvancos, publicada en ABCD.

Pocas alianzas dan mejor resultado en literatura que el humor y la inteligencia, si es que no son contiguos. Pero ocurre que el humor, que estuvo ligado a la literatura clásica como un ingrediente fuerte de su escritura narrativa (pensemos en el Satiricón de Petronio o El buscón de Quevedo), poco a poco ha ido alejándose de la novela, para venir a refugiarse en otros géneros.

Si se repasa la producción novelística española de los últimos veinte años, pocas novelas memorables vienen a la cabeza que lo hayan tenido como ingrediente fundamental. Lo fue en el Luis Mateo Díez de La fuente de la edad, y lo está siendo en Mendoza, autor de su misma generación, puesto que son varias las novelas humorísticas que ha escrito, hasta configurar la cómica una veta fundamental de su imaginario, al menos desde la estupenda Sin noticias de Gurb (1991). Y cito ese antecedente porque en El asombroso viaje de Pomponio Flato vuelve Mendoza a la calidad mostrada en aquel libro, que otros intentos posteriores no habían alcanzado. De hecho, considero que esta última novela se contará entre las mejores de las suyas. Como la de Luis Mateo Díez, la de Mendoza arranca de la búsqueda de una fuente milagrosa.

En la época de Augusto. He citado el Satiricón de Petronio porque es la novela con la que más dialoga. Lo hace por un lado en su sátira de las costumbres. Aparece, por ejemplo, un trasunto de Trimalción, en la persona del rico Epulón, que comparte con el personaje de Petronio el haberse enriquecido con la especulación urbanística con tintes políticos (¡oh, tiempos, oh, costumbres de siempre!). También coinciden en la ambientación de época, puesto que ambas están situadas en el Imperio Romano, en la época fundacional de Augusto. La variación es que en la de Mendoza la acción transcurre en Nazaret y junto al protagonista, Pomponio Flato, un curioso patricio romano, filólogo y filósofo naturalista, aparecen los personajes de los Evangelios, cuyas historias son traídas a esta novela como fondo recreado en muchas de sus anécdotas.

Vemos a Herodes, al rico Epulón y al pobre Lázaro, que comía las migajas de su mesa; vemos a Barrabás antes de ser tal, cuando se llamaba Teo Balas; y a los escribas y fariseos. Y por supuesto, a María, José y el joven Jesús, quien cobra la dimensión de ayudante de Pomponio en la investigación del crimen del rico Epulón, del que ha resultado acusado José el Carpintero, su padre putativo.

Mitos fundadores. En tan breve resumen, se ve que el hilo conductor de la novela de Mendoza es una trama de novela criminal, puesto que se trata de una investigación llevada por tan singular pareja. De manera que la novela se comporta como un eficaz dispositivo de intriga, pero no agota en ello su interés, ni mucho menos. Lo más interesante de ella me ha parecido la manera de integrar la cultura en la trama. Como quien no quiere la cosa, esta novela es una parodia de los mitos fundadores de la cultura occidental, en una mezcla que va desde lo griego-romano a lo palestino-judío.

La parodia de Mendoza está llena de lugares que el lector conoce porque forman parte de su propia mitología. Solo que convocados de modo antiheroico. En el Belén que de niños montábamos, junto a la Sagrada Familia, los Reyes Magos, las lavanderas, aguadores o pastores, era inevitable también la figurilla del hombre cagando, que de modo no casual ubica Mendoza en la página 74 de su novela, tras haber hecho un tópico repaso de las otras consabidas.

La clave fundamental de la obra reside en una lectura inteligente, irónica y agnóstica sobre la construcción de los imaginarios míticos, que se ven aquí sometidos a un código de reducción enormemente sagaz, en el que predomina la ironía sobre la caricatura, si bien constituyendo ambos nutrientes parejos de la novela. Por cierto que, como Bajtin demostró, lo carnavalesco y la sátira menipea eran estirpes fundadoras de la tradición novelística europea. Mendoza los recupera con una mezcla de humor en el que conviven lo popular y sus hábitos carnavalescos con la parodia culta, ya que las referencias históricas (también las pseudo) y, sobre todo, literarias son una constante. Conviven mitos grecolatinos (Orfeo, Ulises, Alcetis) y dioses (el rubicundo Apolo, la Aurora de rosados dedos) con mitos contemporáneos, porque hasta Ben-Hur aparece, gran aficionado a la carreras de cuádrigas, y la fundamental mitología que ha configurado el imaginario cristiano.

Un singular belén. Encontramos guiños paródicos constantes en el lenguaje, lo mismo por el uso de los nombres, comenzando por el problema de incontinencia que persigue a Pomponio Flato, hasta en cien situaciones ridículas. Finalmente todos vienen a ocupar su lugar en este singular belén de Mendoza.

Junto a la risa, arrancada lo mismo del ingenioso juego verbal que de las anécdotas hilarantes (por ejemplo, Publio en el caldarium o la negociación con Lázaro), hay reflexiones estoicas sobre la vanidad de las aspiraciones, sobre los sueños y quimeras, o la ambición como nutriente de la conducta humana.

Como en los buenos cervantinos (Mendoza es el que mejor sigue a Cervantes en el instinto paródico), se hace aquí literatura sobre la literatura pseudohistórica actual y sus tramas concentradas en enigmas ocultos. Late en el fondo, como se ve en la reflexión final del protagonista, la pregunta sobre la manera en que la cultura se comporta como una sabia sucesión de mitos que se han ido montando sobre los anteriores, a la búsqueda del sentido, del elixir que proporcione esa desconocida inmortalidad frente a la que se enfrenta, inteligente, escéptica y sardónica, la sonrisa de Eduardo Mendoza.

lunes, 24 de marzo de 2008

George Orwell, 1984

George Orwell (1903-1950) fue un escritor y periodista británico, especialmente conocido por sus novelas antitotalitarias: 1984 y Rebelión en la granja. Son novelas que marcaron el pensamiento del siglo XX en torno de las dictaduras, con imágenes todavía hoy muy conocidas y vigentes, como la del ojo que todo lo vigila (Big Brother is watching you, El Gran Hermano te vigila). Con el uso cada vez más extendido de cámaras de vigilancia, en los bancos, pero también en las calles de muchas ciudades, puede decirse que son novelas cuya inspiración se ha visto confirmada por la realidad.

Más en concreto, 1984 forma parte del género de las antiutopías o distopías: una utopía negativa. Utopía es una palabra de origen griego que se refiere a un lugar que no existe y suele describir un mundo ideal. La usaba en el Renacimiento Tomás Moro (Wikipedia), cuando se desarrolló asimismo la idea de la Arcadia pastoril; un libro tan conocido como Los viajes de Gulliver juega con varios mundos utópicos y falsamente utópicos, sobre todo en las secciones finales del libro, con los yahoos y los houyhnhnm (caballos racionales). El género cobra especial auge con el socialismo del siglo XIX, en el que hay toda una rama de escritores utópicos, que imaginaron diversos falansterios o icarias. En el siglo XX, otra distopía muy famosa es Un mundo feliz, de Aldous Huxley (Wikipedia). Hay que recordar que Orwell escribe justo después de la segunda guerra mundial; 1984 se sitúa, por lo tanto, en el futuro (no en el pasado, como puede parecer hoy).

Uno de los conceptos más fructíferos del libro es el de la neolengua (newspeak). Pero en general, hay un gran trabajo literario en la creación de nombres que transmiten el clima irrespirable de la novela: las Casas de la Victoria (y los Cigarrillos o la Ginebra de la Victoria), los Dos Minutos de Odio y la Semana del Odio, la Policía del Pensamiento...

Se decía que el Ministerio de la Verdad tenía tres mil habitaciones sobre el nivel del suelo y las correspondientes ramificaciones en el subsuelo. En Londres sólo había otros tres edificios del mismo aspecto y tamaño. Éstos aplastaban de tal manera la arquitectura de los alrededores que desde el techo de las Casas de la Victoria se podían distinguir, a la vez, los cuatro edificios. En ellos estaban instalados los cuatro Ministerios entre los cuales se dividía todo el sistema gubernamental. El Ministerio de la Verdad (Miniver, en neolengua), que se dedicaba a las noticias, a los espectáculos, la educación y las bellas artes. El Ministerio de la Paz (Minipax), para los asuntos de guerra. El Ministerio del Amor (Minimor), encargado de mantener la ley y el orden. Y el Ministerio de la Abundancia (Minindancia), al que correspondían los asuntos económicos.
(Destino, col. Áncora y Delfín, n.º 968, p. 12)

domingo, 23 de marzo de 2008

El blog cumple un año


Este blog ha cumplido un año: nació junto con la primavera de 2007. Estos son los libros que hemos leído hasta ahora, pero... ¡pensamos leer muchos más! Desde otros grupos de lectura u otros lectores, ¿qué nos recomendáis?

sábado, 22 de marzo de 2008

Entrevista con Eduardo Mendoza

Dice Eduardo Mendoza:

Soy partidario de la sátira. Por razones extrañas el humor ha estado proscrito muchos años. Y es algo que no entiendo. La literatura siempre ha tenido un importante apoyo en el humor, lo tuvo en el Quijote, en la picaresca, en Diderot, en Voltaire. Luego en el XIX les dio por la literatura dramática. Pero el humor reaparece en el siglo XX con Kafka, Joyce, Bernhard. Y, con todo eso, aún queda el resabio de que el humor no es cosa de gran nivel. De modo que se abandona en manos del chiste chocarrero y de los humoristas profesionales. El humor más culto no se prodiga. Soy uno de sus pocos representantes.

Ver la entrevista completa

jueves, 20 de marzo de 2008

Dos guías de lectura sobre Eduardo Mendoza

Os dejo el enlace a dos guías de lectura sobre Eduardo Mendoza, preparadas por la biblioteca de Huelva: La aventura del tocador de señoras y El laberinto de las aceitunas.

lunes, 10 de marzo de 2008

Eduardo Mendoza




Eduardo Mendoza es un escritor polifacético: autor de novelas complejas, como La verdad sobre el caso Savolta, que en 1975 acertó a refrescar las técnicas narrativas de la literatura española; de novelas extensas y ambiciosas, como La ciudad de los prodigios, que recoge todo un periodo de la vida de Barcelona y ha sido la influencia más clara de libros superventas como La sombra del viento; de una obra de teatro, Restauración; y de muchos juegos literarios más o menos lúdicos, desde la brevísima y desternillante Sin noticias de Gurb a las bromas detectivescas y bastante escatológicas de El misterio de la cripta embrujada o El laberinto de las aceitunas, versión moderna de la tradición de la picaresca (Lazarillo de Tormes, el Buscón). Ha sido durante muchos años traductor de la ONU y también profesor universitario de Traducción.

En este enlace, o pulsando en la imagen, encontraréis la página oficial del autor.

Más adelante, es posible que leamos La ciudad de los prodigios. Para el que esto escribe, al menos, es una novela extraordinaria, amena y compleja.

domingo, 9 de marzo de 2008

Escapada, de Justo Navarro

.

ESCAPADA

Mira: de pronto en los objetos
más próximos hay fiebre: los tensa como cables.
Son mensajes escuetos
de un papel blanco, inescrutables.

Una luz lisa fosforece
en el aire naranja de la gasolinera.
Es un arpón: si crece,
te perfora los ojos. Cera

fundida: fluye el mediodía.
La muerte nos conmueve con sus sombras chinescas.
morderá su jauría
las nerviaciones de las frescas

hojas de nuestra sangre: claros
perseguidores turbios sin alarma ni faros.

.

(De Los nadadores, recogido en Poesía española, 10, ed. Miguel García Posada, Crítica, Barcelona, 1996)

Elogio del 'best seller', por Justo Navarro

Justo Navarro, poeta, novelista y traductor, ha escrito un elogio a contracorriente: el "Elogio del 'best seller'". En nuestro grupo de lectura leemos, por lo general, libros que han encontrado eco pero que cumplen, además, la condición de estar bien escritos. Pero ¿qué es bien escrito? Si un libro llega a tres millones de personas, ¿de verdad se puede decir que está mal escrito? Os dejo la reflexión, publicada originalmente en Babelia, el suplemento cultural de El País:

Hay libros que encantan a mucha gente, y se les llama best sellers, aunque su rasgo esencial quizá sea que permiten a muchos hablar de la misma historia durante el mismo tiempo, contar y comentar el mismo cuento. En estos casos, la pareja que forman el autor y el lector se expande, la intimidad de la lectura se amplía masiva y prodigiosamente. Son lecturas e historias de alcance universal. Imaginemos, con Ken Follett, el robo de un virus mortal en un laboratorio, y mezclémoslo en el tubo de ensayo novelesco con una intriga amorosa, entre la Navidad y la nieve, la reunión familiar y el gansterismo, amenazados por una irreparable contaminación colectiva. O sigamos a Antonio Skármeta en su descubrimiento de la amistad entre un muchacho, cartero, y el viejo poeta, Neruda, que conoce el poder de las palabras para conseguir una novia y para combatir el mal.

Lo más íntimo se funde con aventuras de crímenes y religiones y ciencias enloquecidas. Hay mundos privados y públicos en peligro, catástrofes personales y universales, héroes de la antigüedad y de la inmediata realidad diaria. Michael Crichton fantasea a propósito del cambio climático como si se tratara del renacimiento de los dinosaurios, mientras Helen Fielding y Olivia Goldsmith nos identifican con mujeres humorísticamente irritadas y jamás rendidas. Isabel Allende prueba que la memoria es emocionante, y sus heroínas tienen la fortaleza necesaria para cargar con el pasado de los hombres. El espía Bourne, de Robert Ludlum, es un caso de amnesia, pero lleva el pasado injerto en el cuerpo bajo forma de microfilme. La actualidad y la antigüedad caben en la misma habitación: el África de John Le Carré y la China vista con ojos romanos del siglo III de Valerio Massimo Manfredi. Pasado y presente son una sola fábula, y Julia Navarro cuenta una historia en la que se reúnen el bíblico Abraham, los campos de concentración nazis, la guerra de Irak, la arqueología y el tráfico de obras de arte.

Lo fantástico se supone realidad, y al revés. Robert Louis Stevenson decía que, cuando en una novela encontraba algo verdaderamente increíble, lo creía inmediatamente real. Pero estamos hablando de amor, lealtad, traición, venganza y redención. Hablamos del destino, en este momento y siempre. Rememoramos un pasado catastrófico que, superado o enterrado, nos encaminó hacia un futuro catastrófico que posiblemente también merezca salvación. Las historias de estos libros, compartidas por muchos, se salen de las páginas, se transforman en cine, televisión, música, programas turísticos, videojuegos, modas, vida.

Una lectora me decía que contar juntos el mismo cuento se parece a cantar juntos en un estadio. El premio Nobel de literatura Orham Pamuk se limita a recorrer su ciudad, Estambul, la vieja Constantinopla, hecha intimidad y memoria, para ir separando los estratos de las ruinas históricas y del recuerdo personal. También en las historias de estos libros multitudinarios encontramos estratos de todas las fábulas que nos hemos transmitido desde siempre para entendernos con el mundo.

viernes, 15 de febrero de 2008

Los libros que hemos leído, estamos leyendo o quisiéramos leer

En 2010:

33. Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson
32. Muerte accidental de un anarquista, de Darío Fo
31. La metamorfosis, de Franz Kafka
30. La bodega, de Noah Gordon
29. No hay ladrón que por bien no venga, de Darío Fo
28. Rabos de lagartija, de Juan Marsé
27. Firmin, de Sam Savage

En 2009:

26. La lluvia amarilla, de Julio Llamazares
25. Los santos inocentes, de Miguel Delibes (ed. comentada en Clásicos y Modernos, de Crítica)
24. Seda, de Alessandro Baricco
23. Eloísa está debajo de un almendro, de Enrique Jardiel Poncela
22. Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite
21. El barón rampante, de Ítalo Calvino
20. La perla, de John Steinbeck
19. El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
18. La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza
17. Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender

En 2008:

16. El pintor de batallas, de Arturo Pérez Reverte
15. El viejo y el mar, de Ernest Hemingway
14. Crónica del rey pasmado, de Gonzalo Torrente Ballester
13. Orgullo y prejuicio, de Jane Austen
12. El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
11. Como agua para chocolate, de Laura Esquivel
10. 1984, de George Orwell
9. Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza
8. La niebla y la doncella, de Lorenzo Silva
7. Ruleta rusa, de Pere Calders

En 2007:

6. Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa
5. Noticia de un secuestro, de Gabriel García Márquez
4. El cartero de Neruda, de Antonio Skármeta
3. Narradores de la noche, de Rafik Schami
2. El perfume, de Patrick Süskind
1. El viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda

Quizá leamos:
  • Alguna obra de teatro de Oscar Wilde
  • Historia de una escalera o alguna otra obra de Buero Vallejo
  • Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda 
  • Odas elementales, de Pablo Neruda
  • La Mona Risa: los mejores relatos de humor, ed. Luis M. Pescetti
  • Alfanhuí, de Rafael Sánchez Ferlosio
  • La voz dormida, de Dulce Chacón
  • Novela de ajedrez, de Stephan Zweig
  • Relatos de lo inesperado, de Roald Dahl
  • La mujer justa, de Sándor Márai
  • Muerte en La Fenice, de Donna Leon
  • Asesinos sin rostro, de Henning Mankell
  • Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson
  • Corazón de tinta, de Cornelia Funke
  • Coraline, de Neil Gaiman
  • El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy
  • El club de la buena estrella, de Amy Tan
Otros libros que leeremos, si podemos disponer de ellos en el circuito regional, o que vamos leyendo individualmente:
  • Capitán de mar y guerra, de Patrick O'Brian
  • Alguna novela de Álvaro Cunqueiro
  • El sueño de Venecia, de Paloma Díaz-Mas
  • La visita de la vieja dama, de Friedrich Dürrenmatt (teatro)
  • El conde Lucanor, del infante Don Juan Manuel (ed. Odres Nuevos, de Castalia)

sábado, 2 de febrero de 2008

21 de febrero, La niebla y la doncella, de Lorenzo Silva

El próximo jueves 21 de febrero hablaremos de una novela policiaca: La niebla y la doncella, de Lorenzo Silva. Forma parte de una serie protagonizada por dos guardias civiles: Rubén Bevilacqua (Vila) y Virginia Chamorro. Vila es de mediana edad y tiene formación previa como psicólogo; Virgi, o Chamorro, exhibe más interés en la ciencia (sobre todo, en las Matemáticas) y es también algo más joven. Alguna novela de la pareja, como El alquimista impaciente, ha sido llevada al cine (en una versión que, personalmente, me pareció correcta).

En Albacete contamos con un club de lectura especializado en la literatura "de género", como la fantasía, el terror, y también la novela negra: El grito. También hay bibliotecas con fondo especializado, como La Bòbila, en L'Hospitalet y Esplugues, que organiza asimismo un club de lectura y tiene como espacio abierto un blog. Existen igualmente librerías especializadas, como Negra y Criminal, en Barcelona (que también tiene blog). Y por ir cerrando esta primera tanda de enlaces, no puede faltar la famosa Semana Negra de Gijón. Barcelona también tiene una Semana Negra, de la que se habla brevemente en este artículo de prensa, con apuntes de reflexiones de Giménez-Bartlett o Andreu Martín.

Que lo disfrutéis, aunque... yo vigilaría bien a quién confiáis vuestras deducciones. ;^)

(Como curiosidad, he subido una portada francesa. Aunque tampoco es un ejercicio de sutileza y prefiere quedarse con "la doncella", sin más matices.)

viernes, 1 de febrero de 2008

Primera sesión del club en 2008


Ayer jueves, 31 de Enero, se celebró la primera sesión del club de lectura de adultos en 2008. Comenzamos con una antología de cuentos de Pere Calders, cuentista catalán del siglo pasado de reconocido prestigio. Gonzalo, el coordinador, entregó un breve resumen para ayudar a recordar cada uno de los cuentos, que también utilizó para comentarlos en orden, uno por uno.

Hubo comentarios de todo tipo. Como era de esperar unos cuentos gustaron más que otros, y los que gustaban a unos no siempre gustaban a otros. En lo que si que se coincidía era en la calidad literaria de los textos y en el excelente manejo que el autor hace del lenguaje.

viernes, 18 de enero de 2008

Breve resumen de algunos cuentos

Como cuesta retener en la memoria 28 cuentos, añado unos breves resúmenes argumentales, que nos sirvan de cañamazo para la conversación. Pero tampoco es un problema no recordar bien los cuentos; podemos hablar de los que nos hayan dejado más huella a cada uno, no es preciso tratar sobre todos.

1. Ruleta rusa (pp. 11-24, TC)
Albert y Ramon, dos compañeros de trabajo, suelen inventar historias disparatadas con las que entretener las horas más aburridas. Pero cuando se menciona el adulterio de Elena, el propio Albert empieza a sospechar que no todo es inventado y da pie a toda una serie de malentendidos.

2. La conciencia, visitadora social (pp. 25-29, CVO)
La conciencia del asesino Depa Carel·li intenta convencerlo, en vano, de que no cumpla su misión.

3. La rebelión de la azotea (pp. 30-41, CVO)
En un edificio de vecinos, los que habitan la azotea se rebelan y acaban entrando en guerra con los de los pisos inferiores. Unos controlan el agua y otros la comida. El cuento entero es una parodia de los relatos de luchas épicas.

4. El principio de la sabiduría (pp. 42-60, CVO)
En el jardín de un millonario aparece una mano cortada. El dueño de la casa pone un anuncio poco detallado y acuden personas distintas a recobrar de todo: el tornillito de vanadio del gramófono, la honestidad de una muchacha, el honor de un ladrón, la memoria de un fontanero... Un quiromántico resuelve el enigma y lo invita a visitar al sabio filósofo Feliu de l'Espatlleta, que así quería demostrar que un sabio puede prescindir de cosas que a los demás preocuparían horrores.

5. Lo imprevisto en la casa número 10 (61-67, PA)
En la casa número 10 se ha instalado lo imprevisto, y van ocurriendo desgracias, una detrás de otra, hasta que el edificio se viene abajo. Es el cuento más antiguo de la antología, y quizá el más lineal, el menos sorprendente.

6. Cosas de la Providencia (pp. 68-78, CVO)
Al volver a casa, el protagonista se encuentra que en su casa viven otras personas, que solo le dejan entrar convencidos de que es una estrategia para ligar con la hija. El nuevo señor de la casa, Ernest de la Ferreria, cuenta que a él le pasó algo parecido: obedeciendo a un impulso, compró una barra de hielo y la fue a llevar a una dirección que lo obsesionaba.

7. El árbol doméstico (pp. 79-80, CVO)
Cuento brevísimo, en el que se narra que al protagonista le creció un árbol en mitad de la casa. Se disponía a dar parte, pero la policía lo convenció de que era mejor callar. Aunque estuvo a punto de aceptar un soborno a cambio del silencio, cuando supo que era cuestión nacional aceptó callar por mero patriotismo.

8. Hecho de armas (pp. 81-82, CVO)
Haciendo la guerra, el protagonista se encuentra, aislado del combate principal, con un enemigo. Echan a suertes quién de los dos pierde y, así, el protagonista puede llevarse al otro prisionero, y aun aspirar a quedarse con su bicicleta.

9. La Hedera Helix (pp. 83-85, CVO)
Quizá sea este uno de los cuentos más famosos de Calders. Para complacer a una amiga, el protagonista compra una hiedra de crecimiento extrarrápido (tal que no se venden sin antes aceptar la responsabilidad por escrito). La hiedra lo devora y lo deja plantado en el suelo. Cuando llega la amiga, sonríe y le pide que baje del árbol, que ya no tiene edad para esas cosas.

10. Noche de paz (pp. 86-91, CVO)
Una familia recibe la visita de un Papá Noel inesperado, porque "en esta casa celebramos los Reyes". Hay discusión, nervios, chantaje emocional y una breve conciliación frustrada. Todo el cuento rezuma humor. Al final, cuando el niño pide a gritos la escopeta que le iba a regalar Papá Noel, "Isabel le pegó y reanudamos después la placidez navideña".

11. El sistema Robert Hein (pp. 92-100, GAV)
Robert Hein había publicado un sistema para hacerse rico que le funciona de perlas al compañero de piso del protagonista. Este pasa del sentimiento de superioridad y la burla a buscar de forma desesperada ese volumen. Pero no hay modo. Al final, por lo menos, da con el Método para encontrar la felicidad en la pobreza y acaba celebrando felizmente el advenimiento de su primer piojo.

12. Mañana, a las tres de la madrugada (pp. 101-111, GAV)
Contra los deseos de su familia (como la mujer, Trinitat, y su primo, el narrador), el visionario Octavi organiza un viaje tripulado a la Luna. "En los momentos eufóricos, cuando logro apartar los pensamientos lúgubres, creo que Octavi puede haber triunfado ... Y eso, dígase lo que se quiera, es historia".

13. Las paredes y las barbas (pp. 112-124, GAV)
Un cuento magistral de Calders, dirigido con gran pericia.
El narrador se deja convencer por un desconocido, el señor Alfeu, de que el futuro pasa por la exploración arqueológica de casa de los vecinos. En realidad, es un robo calculado, que deja al narrador comprometido y detenido, en el curso de un interrogatorio. "Las demás cosas se las llevó el señor Alfeu como recuerdo. Y la caja de música, que al principio me hizo mucha ilusión, si se pone usted así no me interesa. ¡Ya se la regalo!"

14. La "Nemours 88" (pp. 125-137, TC)
En la compañía de seguros en la que trabaja el narrador acaban de instalar la computadora "Nemours 88". El narrador pide un aumento de sueldo y la máquina calcula que en realidad cobra de más; cuando, por culpa de una bravata que al final le obliga, el empleado hace pasar la misma prueba al director, este lo deja que se engañe hasta ofrecerle horas extras a menor precio que el año anterior. "Elisenda me aterrorizaba: cada vez que probaba el gusto metálico de las horas extras, se me acababa la ilusión de las dulces y queridas horas ordinarias".

15. El día del juicio (pp. 138-149, TC)
Relato casi esperpéntico, en el que el acusado pide clemencia y el juez y el fiscal acaban acusados de asesinato, por haber matado al defensor, en el momento del último deseo del preso: morir estrangulado.

16. El testamento de "La hiena" (pp- 150-153, IS)
Un asesino a sueldo cae en la trampa del funcionario al que debía asesinar -"cuando se quiere matar a alguien, conviene conocer su carácter y sus recursos antes de liarse. ¡Ojalá yo lo hubiera tenido en cuenta!" y, en la cárcel, medita pasar su alias "a quien pueda hacer buen uso de él ... fuera aún puede servir".

17. Cero a Malthus (pp. 154-174, IS)
Relato situado en un futuro imaginario, en el que se ha inventado la píldora de la vida perpetua, pero nada que evite el envejecimiento, y, salvo alguna excepción, todos los ciudadanos reciben una eutanasia al cumplir los 75. Pero el tío Valentí no está conforme y lucha hasta el final. Pero, como dice Montse, hay una pregunta sin resolver: "¿Qué hacen con los cuerpos?". El cuento termina con la broma de si hacen mojama con ellos.

18. La rebelión de los objetos (pp. 175-179, IS)
Progresivamente, todos los objetos del mundo se rebelan. Los seres humanos, en ese caso, "se dedicaron de lleno a propagarse sin mayores escrúpulos, de una manera silvestre y despreocupada. Y, a fin de cuentas, descubrieron que sin necesidad de tanta maquinaria, eso también les distraía y divertía a más no poder". La crónica escrita de la historia termina con la rebeldía de la última máquina de escribir.

19. El mejor amigo (pp. 180-186, IS)
Atestado del encuentro de un buscador de setas y un alienígena malcarado. Hay un hecho que se considera crucial para tomarse tantas molestias: "Ahora sé que los perros los asustan. ¡Estoy convencido de que esto es la causa de que no bajen con más frecuencia!".

20. Reportaje del esbozo de la muerte (pp. 187-198, GAV)
Cansado de su vida cotidiana, Tomàs Duc se convierte, sin aviso previo y sin marcha atrás, en Zigonni Balcatrena. La mujer, Anna, no lo acepta y la convivencia acaba convertida "en una guerra".

21. Reportaje del monumento de Sonilles (pp. 199-209, GAV)
Por una avería del camión que cubría la ruta con otro pueblo, el narrador acaba en Sonilles, un pueblo bonito y, sobre todo, con una estatua habitada. Los diálogos juegan con el absurdo y sirven para no contar nunca al lector el porqué de ese comportamiento. Incluso el razonable inventor de Seroles afirma que lo esencial es que el monumento es "una auténtica obra de arte". "A partir de entonces -dice el narrador- he cultivado un espíritu analítico que me evita equivocarme con mucha mayor frecuencia".

22. Nosotros dos (pp. 210-218, IS)
Relación tensa de un hombre consigo mismo: "Quisiera escapar de una manera clara, una evaporación, sin necesidad de moverme demasiado, pero efectiva". La realidad es más compleja de lo que puede parecer a ojos de los demás: "Hay veces que los conocidos me preguntan si no me aburro, refiriéndose a la vida solitaria que llevo. No saben ni sospechan nada. Porque de domingos como este que estoy pasando, cargados de aventuras y de misterio, mi vida está llena".

23. El desierto (pp. 219-224, CVO)
Espol aparece "con la mano derecha vendada, mostrando el puño cerrado debajo de la gasa". Ha atrapado la vida en un momento en el que, por un infarto, le huía ya por la boca. Lo explica a los amigos y familiares, y siente deseos distintos, de conservarla o soltarla, hasta que, distraído, devuelve el saludo a una trapecista rubia. "Un copo de color ámbar se escapa y él, sobresaltado, intenta cogerlo, pero no lo consigue. Se desmorona poco a poco, con la angustia inefable de haber dejado abierta la llave del gas".

24. La llave de hierro (pp. 225-237, CVO)
Detrás de los enigmas no siempre hay lo que parece. El Diario de Elena C. promete ser muy emocionante, pero es una farsa, que responde a un acuerdo de divorcio entre un timador y la que se ha casado con él exclusivamente por el enigma. Sin embargo, cuando todo queda establecido así, se cuenta que "al acercarse [al armario], [el marido] pisó un charco de sangre. Por la rendija inferior del batiente de la puerta, caían lentamente las gotas y la mancha en el suelo crecía. Pero él no lo descubrió ... se afirmó en la intención de frecuentar el club con la asiduidad de antes. Pero estaba escrito que no lo visitaría nuna más". El cuento termina, justamente, con un enigma del que no se nos dan las claves.

25. La espiral (pp. 238-252, TC)
"Un laborioso y paciente proceso de síntesis llevó a la civilización occidental al máximo esplendor: apretando un botón, se podía destruir completamente la Tierra". Pero ¿quién controlará el botón? A su pesar, se nombra al doctor Robins, el científico responsable del invento. Para que él no pierda el control, se nombra a un coronel que lo vigile. Y luego a un diputado que vigile al coronel. Y así, en espiral, crece un segundo planeta de vigilantes y controladores: "todo el mundo estaba vigilante". La gente pasa incluso a vigilarse a sí misma, con una "espiral interior": "cada individuo tenía en el centro de su línea curva indefinida un botón colorado, simbólico, pero con una oculta fuerza suicida". Sin embargo, nadie era feliz, aun cuando "nunca como entonces había habido tantos motivos para hacer el panegírico del progreso". "Uno tras otro ... todos los vigilantes tuvieron la idea de defenderse de las personas que, a su vez les vigilaban". Como la estrategia más común es la trillada de esconder un arma en un pan o un pastel, "la harina llegó a escasear". Cuando el doctor Robins se siente próximo a morir, dispara su arma. Como en cadena, todo el mundo dispara contra su vigilante y "sucesivamente, toda la espiral ardió como una pajuela". Virtuosa y admirable manera de desaparecer, que contrasta con el pataleo y vociferio de otras civilizaciones de nuestro universo.
Es un cuento próximo a 1984 y la idea del Gran Hermano, el ojo que todo lo vigila, aparte de jugar con la tensión característica de la Guerra Fría.

26. El batallón perdido (pp. 253-263, GAV)
Un grupo de personas, del que al principio se nos dice poco, está contando historias bélicas. Un narrador toma la palabra y describe su estancia en el "campo de clasificación", en el que, aunque no se acaba de saber con seguridad, parece que se distingue entre los diversos perdedores de las guerras.

27. La Virgen de las Vias (pp. 264-287, GAV)

28. Cuentos breves (pp. 288-292, IS)
Cuentos de muy pocas líneas, como los que hicieron famoso al escritor guatemalteco Augusto Monterroso.

Clave:
PA: Primer arlequín, 1936
CVO: Crónicas de la verdad oculta, publ. 1955
GAV: Gente del alto valle, publ. 1957
TC: Todos los cuentos, publ. 1973
IS: Invasión sutil, publ. 1978

martes, 15 de enero de 2008

Algunos "cuentos breves", de Pere Calders

Tomados del libro que estamos leyendo ahora, Ruleta rusa y otros cuentos, en Anagrama, trad. Joaquín Jordá (hay reedición de bolsillo en 2008).



NOTA BIOGRÁFICA

Me llamo Pere y dos apellidos más. Nací anteayer y ya estamos en pasado mañana. Ahora solo pienso en cómo pasaré el fin de semana.


CUESTIONES DE TRÁMITE

Le dijeron al reo que tenía el derecho de una última voluntad, pero él contestó que pasaba, porque no se pondrían de acuerdo.


PASOS CONTADOS

Desde la curva, pregunté dónde comenzaba aquel camino y unos cazadores me explicaron que exactamente allí donde se recortaba la silueta del sauce encima del horizonte. Caminé hasta desollarme los pies y, al llegar al sauce, un hombre clavado en el suelo me dijo que aquello no era ningún comienzo, sino uno de los finales. Al descubrir mi mirada de estupor —y quién sabe si de espanto—, el hombre clavado en el suelo me recomendó que no hiciera aspavientos y que me buscara un agujero protegido y a mi medida antes de que se pusiera el sol. "Luego —añadió— todo son prisas."


OBCECACIÓN

Entre ir al cielo o quedarse en casa, prefirió lo último, pese al poder de la propaganda contraria, y del hecho de que en su casa había goteras y muchas y muy variadas privaciones.


EL EXPRESO

Nadie quería decirle a qué hora pasaría el tren. Le veían tan cargados de maletas, que les daba pena explicarle que allí no había habido nunca ni vías ni estación.


NUNCA SE SABE

De las cuatro ruedas del coche, había una que giraba al revés. Pero era la buena, porque intentaba alejarnos de una curva que nos destrozó a todos.


VENIMOS DEL POLVO

Excavaron enfrente de su casa. No querían decirle si hacían una piscina o la base de una glorieta. "Se trata de una sorpresa", respondían a cada una de sus preguntas. Y lo fue, porque cuando completaron las medidas le dieron aquello que se llama cristiana sepultura.


EL ESPEJO DEL ALMA

No nos habíamos visto nunca, en ningún sitio, en ninguna ocasión, pero se parecía tanto a un vecino mío que me saludó cordialmente: él también se había confundido.
.

Pere Calders: Ruleta rusa y otros cuentos

Pere Calders (Barcelona, 1912-1994) ha sido uno de los escritores más destacados de la literatura española del siglo XX, con especialización en un género considerado con frecuencia el más difícil de todos: el cuento. Vamos a leer una antología que preparó él mismo para la editorial Anagrama: Ruleta rusa y otros cuentos. Incluye textos de todas sus etapas, en traducción de Joaquín Jordá.

Calders
vivió la difícil época de la posguerra, sobre todo, en el exilio de México. Entre ese factor y el hecho de escribir en catalán, el reconocimiento le llegó muy tarde: no fue hasta 1978, con la representación de Antaviana, del grupo de teatro Dagoll Dagom, con música de Jaume Sisa, y la publicación de su libro más famoso: Invasió subtil i altres contes (Invasión sutil y otros cuentos).

Literariamente, Calders se caracteriza por el uso del humor y el absurdo, y por introducir la magia y lo increíble en la realidad cotidiana. Principalmente, se lo ha integrado dentro del llamado "realismo mágico", aunque en su caso, la influencia no procede del boom latinoamericano de García Márquez y compañía, puesto que su educación literaria, y en buena parte su obra, es anterior. Quim Monzó
—probablemente, el heredero más directo de Calders, en algunos aspectos, y el mejor cuentista catalán vivo— ha escrito, a este respecto: "Leí a Calders después de haberme hinchado de leer a autores sudamericanos y norteamericanos, cuando pensaba que aquí no se hacía nada parecido, porque los escritores seguían la norma de la época: un realismo estricto y casi obligatorio. Me habría gustado descubrirlos [a Calders y a Francesc Trabal] cuando era más joven, cuando era una persona tierna, en período de formación."

Un ejemplo breve y muy claro es "La Hedera Helix", cuento en el que el narrador, al adquirir una hiedra que "la ley impide vender ... sin que el cliente acepte la plena responsabilidad de la compra", termina casi devorado por la trepadora. El final marca muy clara la mezcla de humor y absurdo:

[Mi amiga] vio la inusitada capa de verde y me identificó por la corbata (que sobresalía de la planta). Se me acercó, me amenazó amorosamente con una mano y, valiéndose de aquella voz dulce que tanto me enamoraba, dijo:
¡Baja del árbol, grandullón! ¿No ves que ya no tienes edad para estas cosas?

Calders es heredero de las vanguardias, aunque formalmente, no sea un autor rupturista. En la literatura castellana, sería próximo al humor de preguerra, como el de un Ramón Gómez de la Serna o un Enrique Jardiel Poncela. Utiliza mucho la ironía, que en literatura se define como el recurso de decir lo contrario que se quiere dar a entender. Por eso, en el principio del "Reportaje del monumento de Sonilles", afirma:

Me produce cierto malestar presentarme insistentemente como protagonista de historias inverosímiles. Pese a lo cual confío en conferir a mis confesiones un tono de sinceridad tan grande que la gente se vea obligada a creerme razonablemente verídico.

Técnicamente, Calders destaca por el uso del lenguaje y del punto de vista. ¿Desde dónde se ven las cosas? En sus cuentos hay muchos juegos de perspectiva. Según ha escrito Jaume Aulet: "Entre el lenguaje y el tratamiento del punto de vista narrativo [se nos dan] las pautas para que, una vez se han aceptado las premisas de esta nueva realidad
—y el lector, por tanto, ha entrado en el juego— se logra una verosimilitud interna que, como es lógico, es solo ficticia".

Adolfo Torrecilla ha escrito para Aceprensa una reseña de la reedición de este libro. Vale la pena entresacar unos párrafos:

"En estos relatos, Calders pone en práctica un sentido del humor que sorprende a los lectores por estar asentado en la realidad más inmediata. Como si tal cosa, sin transición, introduce el elemento insólito, que transforma la realidad de manera disparatada. Poco a poco, lo inmediato empieza a distorsionarse y Calders da forma a otra realidad, donde todo es posible. ... En este libro hay numerosos relatos en los que se aprecia cómo Calders disfruta desarmando los mecanismos convencionales, las situaciones tópicas, las lógicas apariencias. Y lleva a cabo su propósito de desmontar la realidad no con personajes excepcionales sino con seres mediocres, rutinarios, indecisos, que aceptan, resignadamente, la irrupción del elemento incomprensible e ilógico. El resultado, sin ponerse trascendente, es el enfrentamiento del hombre con el absurdo.
Para conseguir con acierto esta integración de lo cotidiano y lo fantástico lo suyo es un peculiar realismo mágico sin la irrupción de lo maravilloso se necesita un estilo sereno, razonado, funcional. Y todo ello, con un sentido del humor tierno, irónico y muy poco habitual."

Enlaces:

sábado, 24 de noviembre de 2007

20 de diciembre, próxima reunión

La próxima reunión del Club será el 20 de diciembre, con Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa. Son fechas algo apretadas, que no dejan margen a eventuales retrasos, pero es un libro de ficción, de lectura relativamente rápida.

Ya en 2008, leeremos a Eduardo Mendoza, para un toque de humor; tendremos intriga con una novela policiaca; y luego pasión y exuberancia imaginativa al leer de nuevo a García Márquez (en este caso, al novelista).

sábado, 13 de octubre de 2007

Gabriel García Márquez, periodista: Noticia de un secuestro (22 de noviembre)


Cambio de fechas: la reunión será el 22 de noviembre.

El 22 de noviembre, a la hora de costumbre, nos vemos con un premio Nobel de Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, pero en una faceta algo más desconocida que la propiamente literaria: la de periodista. Estamos leyendo Noticia de un secuestro.

En la red hay un enlace muy completo para saber más sobre García Márquez: el especial que le dedicó el Centro Virtual del Instituo Cervantes. No dejéis de hacerle una visita.

La obra periodística de García Márquez se ha recopilado en varias ediciones. Otra forma de acercarse a ella es leer las memorias del autor, llamadas Vivir para contarlo, que, en sus primeros años, dedican mucho espacio a la descripción de la vida pasada en las redacciones de su país. Pero no se acaba aquí: uno de los libros más leídos del colombiano es Relato de un náufrago, que tiene este origen, según se cuenta aquí:

Fue en los años cincuenta cuando Luis Alejandro Velasco, el náufrago de Relato de un náufrago, entró en la redacción del diario El Espectador con la intención de contar su historia. Ahí, el reportero raso García Márquez escuchó durante varios días y en sesiones ininterrumpidas de hasta seis horas esa historia que después se convertiría, en 1970, en otro libro más de Nobel que tiene como génesis el ejercicio periodístico: «Relato de un náufrago está más cerca de la crónica porque es la transcripción organizada de una experiencia personal contada en primera persona por el único que la vivió. En realidad es una entrevista larga, minuciosa, completa, que hice a sabiendas de que no era para publicar en bruto sino para ser cocinada en otra olla: un reportaje. No tuve nada que forzar porque fue como pasearme por una pradera de flores con la posibilidad suprema de escoger las mejores. Y esto lo digo en homenaje a la inteligencia, el heroísmo y la integridad del protagonista que con justicia fue el náufrago más querido del país», según palabras publicadas en la revista colombiana Cambio.

La vida cambió mucho para García Márquez desde entonces y con la publicación de sus diversas novelas, como, sobre todo, Cien años de soledad. Pero no dejó el periodismo y

en 1996 resurgió de lleno en el periodismo al estilo de reportero raso, con Noticia de un secuestro, considerado como una de las lecciones magistrales de periodismo del novelista colombiano. Sobre este libro, el autor señaló que «es en efecto la reconstrucción completa de una noticia espantosa que estuvo viva y dinámica en Colombia durante doscientos sesenta y dos días, por los secuestros continuados de diez personas importantes con una finalidad única: impedir que la Asamblea Constituyente aprobara la extradición de colombianos a Estados Unidos. La clasificación estructural sería válida como un reportaje puro, porque todos los datos son verídicos y comprobados. Pero también el título se puede sostener, porque es una sola noticia vasta y compleja desde sus orígenes primeros hasta sus últimas consecuencias»

¿Cuál es la diferencia, para un escritor consagrado, entre el reportaje y la novela? Veámoslo en sus propias palabras:

«Mi problema original como periodista fue el mismo de escritor: cuál de los géneros me gustaba más, y terminé por escoger el reportaje, que me parece el más natural y útil del periodismo. El que puede llegar a ser no solo igual a la vida, sino más aún: mejor que la vida. Puede ser igual a un cuento o una novela con la única diferencia —sagrada e inviolable— de que la novela y el cuento admiten la fantasía sin límites pero el reportaje tiene que ser verdad hasta la última coma. Aunque nadie lo sepa ni lo crea.»

Esa única diferencia entra a considerar el tema de la relación entre la literatura (o el texto escrito en general) y la realidad; el problema del realismo literario, como se lo ha llamado a veces. Vale la pena recordar aquí las palabras que cerraban el prólogo del último libro que hemos comentado, Ardiente paciencia (El cartero de Neruda), en la que Belén da libertad al autor para inventar lo que crea oportuno y hace una «crónica» muy distinta a los reportajes de García Márquez.

Podríamos decir que, en una novela, el lector se tiene que creer la historia y el autor tiene que contarla del modo que resulte más creíble (más imaginable, más redonda: no se trata de que haya pasado de verdad); pero en un reportaje, el autor tiene que contar la verdad, aun a riesgo de que nadie se crea su historia.

Que lo disfrutéis. Nos vemos el día 22. Luego leeremos Historia de una maestra.

(Imagen tomada de www.literaturainba.com/cartelera/expos/gal_gabo.htm)

lunes, 8 de octubre de 2007

Antonio Skármeta: El cartero de Neruda

Antonio Skármeta, el escritor chileno del que estamos leyendo Ardiente paciencia (más conocida con el título posterior de El cartero de Neruda) nació en Antofagasta, Chile, en 1940, en el seno de una familia de emigrantes dálmatas (de ahí su extraño apellido). Ardiente paciencia se desarrolla justamente en Chile, en la famosa Isla Negra en la que Neruda pasó muchos años (y de la que surgieron libros como Memorial de Isla Negra).

Skármeta es asimismo guionista y director cinematográfico; rodó una versión de Ardiente paciencia, con cierto eco en los festivales, bastante antes de que otro director grabara la película que tuvo más éxito de taquilla (y que, entre otras cosas, además de cambiar el título del libro, acabó fabricando las portadas internacionales casi en serie, con la reproducción de fotogramas). La estructura de capítulos cortos con escenarios muy visuales y representaciones muy cinematográficas (como la pelota del futbolín en la boca de Beatriz) podría ser herencia de esa especialidad profesional de Skármeta.

La página oficial del autor se halla enmarcada en el grupo de sitios de FNAC y la veréis pulsando este enlace.

Una de las características del libro es su erotismo desenfadado, algo exagerado de formas y con una expresión retóricamente cargada, integrado dentro del típico imaginario masculino y su concepto de la mujer (en este caso, la joven) de formas rotundas:

Los recién llegados ocuparon dos sillas frente al mesón, y vieron que lo atravesaba una muchacha de unos diecisiete años con un pelo castaño enrulado y deshecho por la brisa, unos ojos marrones tristes y seguros, rotundos como ciruelas, un cuello que se deslizaba hacia unos senos maliciosamente oprimidos por esa camiseta blanca con dos números menos de los precisos, dos pezones, aunque cubiertos, alborotadores, y una cintura de esas que se cogen para bailar tango hasta que la madrugada y el vino se agotan. Hubo un breve lapso, el necesario para que la chica dejase el mesón e ingresara al tablado de la sala, antes de que hiciera su epifanía aquella parte del cuerpo que sostenía los atributos. A saber, el sector básico de la cintura que se abría en un par de caderas mareadoras, sazonadas por una minifalda que era una llamada de atención sobre las piernas y que, tras deslizarse sobre las rodillas cobrizas, concluían como una lenta danza en un par de pies descalzos, agrestes y circulares, pues desde allí la piel reclamaba el retorno minucioso por cada segmento hasta alcanzar esos ojos cafés, que habían sabido pasar de la melancolía a la malicia en cuanto estuvieron sobre la mesa de los huéspedes.
--El rey del futbolito --dijo Beatriz González...

Ese erotismo se sazona con humor, por el contraste básico entre la figura rotunda de Beatriz, la delgada de Mario Jiménez y la experta, pero aun así vivaz, de Pablo Neruda; también por frases como la anterior, si recordamos que Mario se había quedado plantado en el futbolín sin acertar casi a decir palabra. Es una constante en el libro. Después de hablar con la temible "señora Rosa, viuda de González":

Acariciándose el lóbulo, Neruda hizo vagar su mirada hacia el cenit.
--Don Pablo, ¿qué le pasa?
--Nada, hombre, nada. Sólo que ahora sé lo que siente un boxeador cuando lo noquean al primer round.

Aparte de los pasajes más o menos eróticos, es un libro de retórica simple, con imágenes medidas, como "Neruda dobló los restos mortales del telegrama y los sepultó en el bolsillo trasero de su pantalón". Hay americanismos y chilenismos, pero la lectura es relativamente fácil; en muchas ocasiones, las figuras que encontramos son tan sencillas, pero eficaces, como la de aquel "televisor pagadero en incómodas cuotas mensuales".

Siempre con humor, incluye también algunas reflexiones literarias interesantes; por ejemplo, al respecto de la relación entre realidad y literatura (algo muy importante en el caso de Neruda, que tomó partido político con claridad):

--Usted tiene que ayudarme porque usted mismo escribió: "No me gusta la casa sin tejado, la ventana sin vidrios. No me gusta el día sin trabajo y la noche sin sueño. No me gusta el hombre sin mujer, ni la mujer sin hombre. Yo quiero que las vidas se integren encendiendo los besos hasta ahora apagados. Yo soy el buen poeta casamentero". ¡Supongo que ahora no me dirá que este poema es un cheque sin fondos!

El libro adquiere un tinte sombrío en sus últimas páginas, con un final abierto que debemos interpretar con ayuda de las pocas pistas dispersas por el libro y del título mismo, tomado de un discurso de Neruda, de carácter más bien optimista: "sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres". Pero en cuanto al destino de Mario --y quizá, el de los individuos frente al de la sociedad en su conjunto-- sabemos poco. Unos hombres ominosos se lo llevan diciéndole que "No tiene nada que temer" y "Después, puede volver a casa". Sin embargo, en el Prólogo se nos ha dicho:

Beatriz González, con quien almorcé varias veces durante sus visitas a los tribunales de Santiago, quiso que yo contara para ella la historia de Mario "no importa cuánto tardase ni cuánto inventara".

viernes, 21 de septiembre de 2007

El cartero de Neruda (11 de octubre)


Reanudaremos el Club con la charla sobre El cartero de Neruda, de Antonio Skármeta, el jueves 11 de octubre, a la hora de costumbre (la fecha ya está confirmada). Volvemos, por tanto, a la literatura hispanoamericana, que no en vano ha sido un motor extraordinario de la literatura universal del siglo XX. En esta ocasión, se trata de un libro muy breve.

Antes de la versión cinematográfica, el libro se llamaba Ardiente paciencia. Os dejamos, como curiosidad, una portada francesa.

Más información sobre el libro y el autor, en próximos días.

viernes, 13 de julio de 2007

Sobre Narradores de la noche


Ya nos hemos reunido para charlar sobre Narradores de la noche, en la que será la última sesión de esta temporada. El club se reanudará en septiembre. Entre medio, leeremos (entre otros libros), Historia de una maestra, de Josefina R. Aldecoa.

El libro de Schami ha gustado mucho, con una excepción, que ha encontrado pasajes aburridos. Un hecho curioso es que, a pesar de lo que ha gustado, era un libro difícil de atrapar; quizá porque retrata escenas de vida y de charla de un grupo relativamente numeroso. Por eso, parte de la sesión ha intentado reconstruir el hilo argumental, a partir de los momentos que más nos han gustado a cada uno. Estábamos de acuerdo en que era una novela bastante coral (con bastante protagonismo de los secundarios); uno de los lectores recordaba con desagrado la clásica novela coral de la posguerra española, La colmena. El libro de Schami es, sin duda, más manejable.

Después de leer El perfume (sobre el que hemos vuelto a hablar, aprovechando la participación de Juan Carlos, a quien el libro de Süskind le parecía "el mejor de todos los que se han leído", como libro complejo y "celebración de la sensualidad"), la amabilidad, el humor sencillo, los toques mezclados de exotismo y realismo y la celebración de la amistad han caído casi como un bálsamo. Hablando de exotismo, hemos aprovechado para contar alguna anécdota sobre los bazares de Estambul, y también para recordar que Oriente Próximo sigue de actualidad por cuestiones tristes. También nos ha llamado la atención el hecho de que estamos ante otro libro de un emigrante (lo era asimismo Luis Sepúlveda), y que hemos recuperado, en parte, el tono de nostalgia cariñosa con los paisajes y las gentes que amamos, porque crecimos entre ellos.

(En la imagen, la portada alemana de Narradores de la noche.)

miércoles, 4 de julio de 2007

12 de Julio: Narradores de la noche


NARRADORES DE LA NOCHE

Rafik Schami

Salim, cochero de Damasco, conoce un sinfín de cuentos maravillosos que fascinan a todos sus oyentes, como los de Scheherezade. Un día enmudece, víctima de un encantamiento. Sólo siete historias únicas tendrán la virtud de salvarlo, y éstas le serán ofrecidas cada noche en boca de siete amigos casi octogenarios. Hasta que una de estas insólitas narraciones sea capaz de romper el hechizo de Salim y devolverle el habla.

Rafik Schami nació en Damasco en 1946. Entre los años 1966 y 1969 editó un periódico mural en la parte vieja de su ciudad natal. En 1971 emigró a Alemania, donde estudió y se doctoró en Ciencias Químicas. Desde 1982 se dedica exclusivamente a la escritura y ha publicado varios libros, entre ellos el libro infantil Un puñado de estrellas, que obtuvo varios premios literarios y fue traducido a una docena de idiomas, Narradores de la noche, que inmediatamente consiguió el Premio El Flautista de Hamelín, El honesto mentiroso o Viaje entre la noche y la mañana. Schami escribe en alemán.

Muchos de sus libros ocurren en Oriente, con una ambientación a ratos mágica, que podría recordar a las Mil y una noches, entre otras razones, por el placer que siempre experimentan los personajes al contar historias. Pero en sus obras hay también observaciones realistas y críticas con el poder local, que muchas veces es dictatorial.

Otros títulos del autor publicados por Ediciones Siruela.
·EL HONESTO MENTIROSO.
Las Tres Edades nº 30
·VIAJE ENTRE LA NOCHE Y LA MAÑANA.
Las Tres Edades nº 48

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails