viernes, 26 de septiembre de 2008

Novela y realismo

En una charla reciente con Antonio salió el tema del realismo y de la clase de personajes de los que se ocupa la novela. Hoy, casualmente, veo una nota de prensa que recoge una conversación con el filólogo Francisco Rico y aborda el mismo tema (con más detalle, claro, y con una perspectiva histórica más asociada a la literatura de los siglos de oro españoles).

"Desde los griegos, el objeto del artista es la realidad, pero no la que tenemos ante los ojos, sino la ideal". Los personajes, además, debían ser tratados según su condición social. A un personaje alto correspondía un estilo trágico. A uno bajo, uno cómico. Los pobres sólo podían protagonizar las comedias. "Contra eso llegan La Celestina, con personajes bajos que viven pasiones trágicas, el Lazarillo, que se burla de todo lo que no sea el pequeño mundo del protagonista, y El Quijote, que enfrenta la historia y la poesía". Para Rico, una frase de Victor Hugo resume el estado de la cuestión hasta entonces: "¿Cuándo se ha visto a un rey que pregunte 'qué hora es'?". Y añade: "Una palabra como jarro era impronunciable en un ambiente elevado. Y El Quijote está lleno de jarros".

Nota completa

martes, 23 de septiembre de 2008

La saga/fuga de J. B., de Gonzalo Torrente Ballester

En la entrada anterior os hablaba de Torrente Ballester en general; ahora quiero dejar un pasaje de su obra más innovadora y curiosa, la ya citada La saga/fuga de J. B.

Como veréis, el enfoque literario es muy distinto al de la novela clásica: aquí no hay aventuras ni hondura psicológica, sino (en este pasaje en concreto) una parodia tanto del ensayo literario como del género los poemas amorosos, y un juego rítmico estupendo, divertido, pero absurdo de raíz. Los límites de esta forma de escribir son claros, dado que la capacidad de sorpresa de todo lector es limitada; pero aun así, el libro vale la pena, es refrescante. Son las pp. 202-203 (edición de bolsillo de 1985).

En mi balada se cuentan los amores de un tornillo del doce y de una tuerca del siete. La diferencia de calibres hace imposible la plenitud del amor, a menos que uno de ellos se sacrifique, y, o se haga del siete el tornillo, o del doce la tuerca. La situación se expone en tres estrofas. La cuarta y la quinta contienen el comienzo de la disputa. Al empezar la sexta, la tuerca, a quien corresponde el uso de la palabra, repite el primer verso de la cuarta, con terquedad femenina, escasez de imaginación y pobreza dialéctica: y, entonces, ese primer verso arrastra los siguientes, y así se inicia el círculo infernal de la repetición indefinida, de modo que el poema carece, propiamente hablando, de conclusión, y el recitador puede seguir repitiendo las estrofas cuarta y quinta hasta cansarse. En lo cual veo yo, no sólo el índice de la amorosa tragedia del tornillo y la tuerca, sino secretas significaciones de la naturaleza más profunda, en orden, quizás, a la organización cíclica del universo. Contiene además el poema ciertos elementos paralelísticos:

Mátira cóscora látura cal
Torcalirete, Turpolireta,
Lámbita múrcula séxjula ram,
Turpolireta frindela mu gay.

Tórcolo mórmoro blésturo mor
Torcalirete, Turpolireta,
Sóculo mótulo vísculo son,
Torcalirete frindela mu yon.

Mátira múrcula séxjula vim
Torcalirete, Turpolireta,
Sóculo mórmoro látura pil,
Turpolireta gascunda mu lir.

«Lápilo glótulo mínulo tel,
Torcalirete, Turpolireta,
Nímulo rájulo tépilo vel»,
Turpalireta vigunda fri ben.

«Tínito péculo glótulo tu
Torcalirete, Turpolireta,
Rátulo cáncayo límulo su»,
Torcalirete gascunda fri gum.

«Lépilo glótulo mínulo tel,
Torcalirete, Turpolireta,
Nímulo rájulo tépilo vel»,
Turpalireta vigunda fri ben.

«Tínito péculo glótulo tu...
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Gonzalo Torrente Ballester

Gonzalo Torrente Ballester (1910-99; Wikipedia) es un escritor polifacético. Entre su obra, que no interrumpió en su larga vida, hay entre otros géneros teatro, textos de crítica literaria muy particulares e innovadores (El Quijote como juego) y novelas de corte muy variado.

Los gozos y las sombras (1957-62; Wikipedia) es su novela más conocida, pero la fama es caprichosa: lo fue sobre todo a partir de la adaptación televisiva. Es una obra clásica, muy extensa, en cierta manera parecida a las novelas del siglo XIX, como La Regenta, con gran interés por la profundidad psicológica. Sin embargo, el autor realizó también experimentos muy curiosos, que vale la pena leer, aunque en ningún caso son fáciles: quizá el más notable sea La saga/fuga de J. B. (1972). Es una obra caprichosa, rica de vocabulario, difícil de comprender, ante todo lúdica en su concepción y su estructura.

En el Club vamos a leer la
Crónica del rey pasmado, una novela burlona de la última época del autor, breve e irónica. Hubo adaptación cinematográfica: El rey pasmado, con Gabino Diego como Felipe IV.

La primera reunión posterior a las vacaciones será el jueves 16 de octubre, a partir de las 20.00, como de costumbre en la Biblioteca Municipal.
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lunes, 22 de septiembre de 2008

Jane Austen, Orgullo y prejuicio



En nuestro club también iremos dando cabida a algunos libros del siglo XIX, porque forman parte de la historia de la literatura que hallamos en las mesas de novedades más recientes. Si no leemos el pasado, podría ocurrir que valorásemos el acierto de meras copias como si se tratara de grandes obras originales. Aunque esto suena algo más grandilocuente de lo que es en realidad: nos interesa disfrutar de la lectura, no ser espadachines que hagan justicia.

Esta curiosidad nos llevó a cerrar el curso anterior con Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. Aquí se produjo una división algo anticipada por Como agua para chocolate, pero más marcada aún: a casi todos los lectores varones que asistieron (el que esto escribe es la única excepción), les pareció un libro esencialmente aburrido y una traducción pesada. Por el contrario, a las lectoras del club, que por otro lado son mayoría, les dio para comentar y reír sin parar.

A mi juicio, Austen es sobre todo una maestra del retrato psicológico y la ironía, que selecciona muy bien su vocabulario para transmitir matices sobre la personalidad (algo que sin duda, no siempre se refleja bien en las traducciones). Junto con otras autoras, abrió una nueva esfera de atención para la novela, sin la cual probablemente no tendríamos la novela contemporánea tal como la conocemos. Existen varias adaptaciones cinematográficas de sus novelas, entre las que sobresale, quizá, Sentido y sensibilidad.
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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Aída Berliavsky nos invita a conocer su libro

Una nota breve, a poco de reanudar la actividad, para deciros que Aída Berliavsky nos invita a conocer Dorón Benatar y el libro de los nombres muertos. Tenéis más información y la posibilidad de entablar diálogo con la autora en el blog del libro.
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sábado, 14 de junio de 2008

La obra maestra de Rafik Schami, por Javier Martín

Javier Martín habla en Babelia de "La obra maestra de Rafik Schami", a raíz de la última novela del escritor sirio-alemán, titulada El lado oscuro del amor.

"En cada una de mis novelas invierto mucho tiempo en encontrar la forma más adecuada para el tema. Pero mi espíritu es el mismo en todas ellas. Se trata de un mosaico compuesto por muchas teselas", explica el autor. En El lado oscuro del amor, este gusto del escritor por la diversidad narrativa alcanza el paroxismo argumental y estético. A lo largo de los 300 relatos que integran los 28 capítulos que componen los nueve libros en los que se divide la obra, el lector en ocasiones se siente sumergido en una de las grandes novelas hispanoamericanas, otras cree escuchar los ecos de la narrativa oral de las mil y una noches; los cuadros costumbristas del realismo europeo o el mejor tono de denuncia de la literatura de combate. "Cada tesela debe ser compacta y estar bien delimitada; la poesía emerge al unirlas, al combinar los colores", argumenta Schami.

Podéis leer la nota completa aquí.
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jueves, 5 de junio de 2008

El niño con el pijama de rayas, de John Boyne


Es posible que El niño con el pijama de rayas, de John Boyne, no sea una gran novela. Pero en general nos ha parecido eficaz y ha gustado. Quizá el problema esencial sea justamente que se trata de una novela, cuando hay tantos testimonios reales de gran calidad literaria y humana. Otro aspecto que se ha criticado (dentro de lo ya mencionado, conforme el libro gustó) era el de si la ingenuidad tan extrema resultaba un punto de vista creíble.

Hemos quedado de acuerdo en leer más libros sobre la que quizá fuera la mayor barbaridad del siglo XX (aunque el siglo no se quedó corto en cometerlas). Por un lado, yo he recomendado Vida y destino, del ruso Vasili Grossmann, demasiado extenso para nuestras lecturas colectivas, pero muy importante como testimonio e impresionante como obra literaria. Quizá leamos El pianista en el gueto de Varsovia, de Wladyslaw Szpilman, o Sin destino, de Imre Kertesz, además del inolvidable Diario de Anna Frank.

lunes, 12 de mayo de 2008

Como agua para chocolate



Se ha celebrado la reunión de Como agua para chocolate. Como si de una pequeña venganza antimachista se tratara, por una suma de circunstancias ha sido la primera vez que, en buena parte de la reunión, solo había mujeres. (Nuestro club es relativamente excepcional por el hecho de que, a veces, cerca de la mitad de participantes son hombres.) El libro ha gustado y ha dado pie a comentar un sinfín de anécdotas sobre las relaciones personales y de hombres y mujeres. Hemos llegado al doble convencimiento de que la situación de la mujer ha mejorado, pero no tanto como debería.

Nuestra próxima lectura trata un tema más serio: el Holocausto. Empezaremos con un libro asequible y, aunque triste, no tan deprimente como 1984: se trata de El niño con el pijama de rayas, de John Boyne, que ha sido un éxito comercial desde su lanzamiento.

domingo, 11 de mayo de 2008

Los libros vienen del hipermercado

Xavi Ayén comenta en La Vanguardia un fenómeno previsto hacía tiempo, que no hace sino crecer, pero solo ahora se ha confirmado de modo matemático: los hipermercados (Carrefour, Alcampo, Eroski...) son ya el segundo gran vendedor de libros de España, por detrás de la librería tradicional, pero ahora por delante de las cadenas (Fnac, Casa del Libro) o los grandes almacenes (El Corte Inglés).

¿Qué atención se presta en los distintos puntos de venta a los libros de editoriales interesantes, pero pequeñas? Es una pregunta importante, porque de su respuesta depende que en el futuro tengamos una oferta más amplia o más reducida. Y la segunda posibilidad es muy negra: una reducción en la oferta de libros diversos es una pérdida inmediata de libertad, que además nos hace más manipulables.

sábado, 26 de abril de 2008

Más notas sobre Ruiz Zafón

Como éxito extraordinario de ventas, Ruiz Zafón da mucho que hablar. Y de todos los colores, incluidas las paradojas del mundo editorial (como superventas caros en época de, por lo menos, percepción de crisis grave). Iré recogiendo aquí las reseñas que vaya encontrando.

domingo, 20 de abril de 2008

La explosión de los clubes de lectura (breve)

Xavi Ayén habla sobre "la explosión de los clubes de lectura" en este artículo.

sábado, 19 de abril de 2008

Éxito y calidad: una lectura maliciosa de Arcadi Espada

El periodista Arcadi Espada se ha ensañado a gusto con la segunda parte de La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón. Más allá de la típica pose del intelectual sobrado que desprecia la cultura de masas, interesa leer su nota porque cita ejemplos concretos y los comenta (algo que es menos frecuente: por lo general, el desprecio no se razona ni ejemplifica con detalle). Eso nos lleva a preguntas curiosas: ¿Puede ser bueno un libro mal escrito, como mínimo, en determinados pasajes? Porque La sombra del viento ha funcionado muy bien con muchos lectores. ¿Un libro que gusta tanto, puede de verdad ser malo? Dejo las preguntas abiertas, ya hablaremos de ellas.

Solo añado mi recomendación personal: muchos de los elementos de La sombra... vienen de La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza, libro que, a poder ser, leeremos más adelante.

La nota de Espada:

El Magazine del periódico publica un adelanto de la nueva novela de Ruiz Zafón. Este escritor es un caso serio: al parecer vendió diez millones de ejemplares de su anterior obra, La sombra del viento. Diez millones por 14,5 euros son 145 millones de euros. Es mucho movimiento.
Desconozco las razones del éxito de Ruiz Zafón. Supongo que tendrán que ver con la escritura, aunque no sé bien en qué sentido. He leído la presentación que hace en el periódico de su próxima novela y su prosa es muy escolar, aunque vete a saber tú cómo está ahora la escuela. Respecto a la escritura, sin embargo, mucho más interesante y significativo es el fragmento de la nueva novela que publica el Magazine:

"Una madrugada desperté de golpe sacudido por mi padre, que volvía de trabajar antes de tiempo. Tenía los ojos inyectados en sangre y el aliento le olía a aguardiente. Le miré aterrorizado y el palpó con los dedos la bombilla desnuda que colgaba de un cable.
--Está caliente.
Me clavó los ojos y lanzó la bombilla con rabia contra la pared. Estalló en mil pedazos de cristal que me cayeron en la cara pero no me atreví a apartarlos."
Etcétera. Es realmente malo. Pésimo. Siete líneas. Palpó con los dedos, declara. Las bombillas son de cristal, descubre. "Mil pedazos". "Clavó los ojos". "Inyectados en sangre". Y estos poderes del muchacho que en una habitación a oscuras ve en los ojos de su padre hasta las venillas. La cuestión principal no es que Ruiz Zafón sea un hórrido escritor. En los negocios esto no es importante. La cuestión principal atañe a sus editores: que después de haberse embolsado alrededor de 70 millones de euros con su primer libro no le hayan comprado al pobre Ruiz Zafón un equipo de correctores o al menos un programa informático de nivel medio. La dejadez editorial (que lo hayan abandonado con sus innumerables anacolutos y sus gozosos problemas de raccord) es lo realmente sorprendente. A menos que la dejadez no sea causa, precisamente, del éxito.
Buenos días.


Nota: El anacoluto es un defecto de estilo, por el que una frase queda mal construida. Por ejemplo, como decimos a veces, al hablar: "Yo me gusta el chocolate".

miércoles, 16 de abril de 2008

Buenos escritores, malas personas

Leemos porque nos atraen los libros: lo que nos cuentan, cómo nos lo cuentan. Pero a veces, detrás de libros imprescindibles en la historia literaria de nuestro siglo, hay personas cuya catadura moral deja mucho que desear. El tema es viejo: Céline, un escritor francés muy apreciado en su tiempo, era pronazi. Ahora ha vuelto a salir a la actualidad a propósito de una biografía de V. S. Naipaul: ¿El genio literario es un monstruo moral?

jueves, 10 de abril de 2008

Reunión a propósito de 1984, de George Orwell



Hemos celebrado la reunión sobre 1984. Pese a que en general hemos coincidido en que es un libro complejo, denso y poco agradable por su temática, su final e incluso la machacona concepción literaria de esta antiutopía, no éramos menos que de costumbre. Ha dado mucho que hablar, sobre todo de las opresiones totalitarias, tanto de las más crudas (nazismo, stalinismo) como de las más disfrazadas (caza de brujas, delaciones, política del miedo). Algunos lectores se han sorprendido de que, a pesar de toda la lucha, el libro terminara mal, dado que en general los libros suelen recompensar de un modo u otro el esfuerzo de los personajes; pero es justo uno de los rasgos propios de una antiutopía escrita en un momento muy difícil de la civilización occidental, al poco de concluir la segunda guerra mundial, con la división del mundo en dos bloques y la amenaza de una tercera, y un cúmulo de desilusiones por la triste realidad de muchos movimientos sociales que habían parecido idealistas y eran en el fondo otra lucha más por el poder. Un libro que sin duda no alegra el día, pero que importa leer para comprender mejor el mundo en el que vivimos.

Con el próximo libro lloraremos de un modo muy distinto: leemos Como agua para chocolate, de Laura Esquivel.

miércoles, 9 de abril de 2008

El último cuentacuentos de Damasco, por Tomás Alcoverro

El periodista Tomás Alcoverro, desde Damasco, escribe una nota que habla de lo mismo que el libro de Rafik Schami que tan buen sabor de boca nos dejó: Narradores de la noche. Copio de La Vanguardia:

"Venga después de la oración del magrib si quiere escuchar al hakauati", me dicen. El café junto a las escaleras de la callecita Al Nafura, bajo el alminar de Yahia de la gran mezquita de los Omeyas, y cerca de la puerta del zoco Al Arqadiya, está lleno de parroquianos, sentados en las sillas de enea de su pequeña y animada terraza. Saboreando las tazas de té, fumando con indolencia el narguile o pipa de agua, se distraen con el ir y venir de transeúntes árabes, de turistas extranjeros, que suben y bajan las escaleras de esta calle de vetustas casas damascenas y alegres emparrados.

Poco después que los almuédanos de las mezquitas, al unísono, entonen la llamada a la plegaria del magrib, a la hora del crepúsculo, llega el hakauati o narrador de cuentos tradicional. Se llama Rashid el Qalaq, Abu Shadi, tiene 60 años y se presenta como el último hakauati de Damasco.

En el interior del café, hay un pequeño estrado con una silla con incrustaciones de nácar y un trípode de latón. El narrador, vestido con unos anchos pantalones negros, o zaragüelles, ceñidos con una faja gris, y tocado con el fez rojo o tarbusch del tiempo de los otomanos. Al subir al estrado abre un libro de sobadas tapas y empieza a leer. Entre los parroquianos hay funcionarios, estudiantes, un público aficionado y curiosos turistas. En el abovedado café, con relamidos cuadros de paisajes y una fotografía de la gran cantante egipcia Um Kalsum, se ve un aparato de televisión apagado. En Beirut no quedan narradores de cuentos como los que durante décadas habían hecho las delicias de públicos populares. En el barrio musulmán de Basta de Beirut aún había asistido al final de los años setenta a alguna de sus actuaciones.

Abu Shadi va leyendo lentamente ya sea una historia de la época de los mamelucos ya sea actual; casi siempre relatos de intrigas y penas amorosas, o de apasionadas aventuras. A veces con una vieja espada golpea la mesita de latón para provocar un efecto teatral o llamar la atención de los parroquianos. De vez en cuando dramatiza modulando las voces distintas de los personajes, profiriendo exclamaciones, elevando sus manos hacia el techo del café, lleno de humo. En ocasiones interrumpe la lectura si los parroquianos hablan en voz alta o se enzarzan en interminables diálogos a través de los móviles, tan populares en Siria. Los camareros van y tienen sirviendo las tacitas de té o los refrescos y un muchacho limpiabotas descalza a los clientes para dar brillo a sus zapatos en la calle.

La parroquia escucha, ríe a veces, aplaude un pasaje al identificarse con algún personaje de la narración, permanece silenciosa amedida que se acerca el desenlace. El hakauati maneja con destreza el relato y, a menudo, deja en suspenso el final del cuento hasta el siguiente capítulo.

Los hakauatis se esforzaban por contar historias cada vez más apasionantes y, si con frecuencia eran superficiales o teatrales, sabían cómo empezarlas, interrumpirlas o concluirlas. La televisión no ha podido acabar completamente con esta tradición.

Pero ¿cuánto tiempo seguirá habiendo hakauatis? Al terminar la lectura Abu Shadi desciende del estrado y, dejando los viejos libros y la espada sobre la silla, se quita el fez. Un camarero ha pasado una bandeja en la que los parroquianos han dejado sus propinas. "Los hakauatis se extinguen –me dice– porque ganan muy poco. No crea usted que este dinero recaudado es todo para mí".


domingo, 30 de marzo de 2008

"Eduardo Mendoza, humor satiricón", por José María Pozuelo Yvancos

Con la publicación de la última novela de Mendoza, es fácil encontrar críticas y entrevistas. Por ejemplo, esta conversación con Savater en Babelia. Copio aquí una reseña del filólogo y crítico Pozuelo Yvancos, publicada en ABCD.

Pocas alianzas dan mejor resultado en literatura que el humor y la inteligencia, si es que no son contiguos. Pero ocurre que el humor, que estuvo ligado a la literatura clásica como un ingrediente fuerte de su escritura narrativa (pensemos en el Satiricón de Petronio o El buscón de Quevedo), poco a poco ha ido alejándose de la novela, para venir a refugiarse en otros géneros.

Si se repasa la producción novelística española de los últimos veinte años, pocas novelas memorables vienen a la cabeza que lo hayan tenido como ingrediente fundamental. Lo fue en el Luis Mateo Díez de La fuente de la edad, y lo está siendo en Mendoza, autor de su misma generación, puesto que son varias las novelas humorísticas que ha escrito, hasta configurar la cómica una veta fundamental de su imaginario, al menos desde la estupenda Sin noticias de Gurb (1991). Y cito ese antecedente porque en El asombroso viaje de Pomponio Flato vuelve Mendoza a la calidad mostrada en aquel libro, que otros intentos posteriores no habían alcanzado. De hecho, considero que esta última novela se contará entre las mejores de las suyas. Como la de Luis Mateo Díez, la de Mendoza arranca de la búsqueda de una fuente milagrosa.

En la época de Augusto. He citado el Satiricón de Petronio porque es la novela con la que más dialoga. Lo hace por un lado en su sátira de las costumbres. Aparece, por ejemplo, un trasunto de Trimalción, en la persona del rico Epulón, que comparte con el personaje de Petronio el haberse enriquecido con la especulación urbanística con tintes políticos (¡oh, tiempos, oh, costumbres de siempre!). También coinciden en la ambientación de época, puesto que ambas están situadas en el Imperio Romano, en la época fundacional de Augusto. La variación es que en la de Mendoza la acción transcurre en Nazaret y junto al protagonista, Pomponio Flato, un curioso patricio romano, filólogo y filósofo naturalista, aparecen los personajes de los Evangelios, cuyas historias son traídas a esta novela como fondo recreado en muchas de sus anécdotas.

Vemos a Herodes, al rico Epulón y al pobre Lázaro, que comía las migajas de su mesa; vemos a Barrabás antes de ser tal, cuando se llamaba Teo Balas; y a los escribas y fariseos. Y por supuesto, a María, José y el joven Jesús, quien cobra la dimensión de ayudante de Pomponio en la investigación del crimen del rico Epulón, del que ha resultado acusado José el Carpintero, su padre putativo.

Mitos fundadores. En tan breve resumen, se ve que el hilo conductor de la novela de Mendoza es una trama de novela criminal, puesto que se trata de una investigación llevada por tan singular pareja. De manera que la novela se comporta como un eficaz dispositivo de intriga, pero no agota en ello su interés, ni mucho menos. Lo más interesante de ella me ha parecido la manera de integrar la cultura en la trama. Como quien no quiere la cosa, esta novela es una parodia de los mitos fundadores de la cultura occidental, en una mezcla que va desde lo griego-romano a lo palestino-judío.

La parodia de Mendoza está llena de lugares que el lector conoce porque forman parte de su propia mitología. Solo que convocados de modo antiheroico. En el Belén que de niños montábamos, junto a la Sagrada Familia, los Reyes Magos, las lavanderas, aguadores o pastores, era inevitable también la figurilla del hombre cagando, que de modo no casual ubica Mendoza en la página 74 de su novela, tras haber hecho un tópico repaso de las otras consabidas.

La clave fundamental de la obra reside en una lectura inteligente, irónica y agnóstica sobre la construcción de los imaginarios míticos, que se ven aquí sometidos a un código de reducción enormemente sagaz, en el que predomina la ironía sobre la caricatura, si bien constituyendo ambos nutrientes parejos de la novela. Por cierto que, como Bajtin demostró, lo carnavalesco y la sátira menipea eran estirpes fundadoras de la tradición novelística europea. Mendoza los recupera con una mezcla de humor en el que conviven lo popular y sus hábitos carnavalescos con la parodia culta, ya que las referencias históricas (también las pseudo) y, sobre todo, literarias son una constante. Conviven mitos grecolatinos (Orfeo, Ulises, Alcetis) y dioses (el rubicundo Apolo, la Aurora de rosados dedos) con mitos contemporáneos, porque hasta Ben-Hur aparece, gran aficionado a la carreras de cuádrigas, y la fundamental mitología que ha configurado el imaginario cristiano.

Un singular belén. Encontramos guiños paródicos constantes en el lenguaje, lo mismo por el uso de los nombres, comenzando por el problema de incontinencia que persigue a Pomponio Flato, hasta en cien situaciones ridículas. Finalmente todos vienen a ocupar su lugar en este singular belén de Mendoza.

Junto a la risa, arrancada lo mismo del ingenioso juego verbal que de las anécdotas hilarantes (por ejemplo, Publio en el caldarium o la negociación con Lázaro), hay reflexiones estoicas sobre la vanidad de las aspiraciones, sobre los sueños y quimeras, o la ambición como nutriente de la conducta humana.

Como en los buenos cervantinos (Mendoza es el que mejor sigue a Cervantes en el instinto paródico), se hace aquí literatura sobre la literatura pseudohistórica actual y sus tramas concentradas en enigmas ocultos. Late en el fondo, como se ve en la reflexión final del protagonista, la pregunta sobre la manera en que la cultura se comporta como una sabia sucesión de mitos que se han ido montando sobre los anteriores, a la búsqueda del sentido, del elixir que proporcione esa desconocida inmortalidad frente a la que se enfrenta, inteligente, escéptica y sardónica, la sonrisa de Eduardo Mendoza.

lunes, 24 de marzo de 2008

George Orwell, 1984

George Orwell (1903-1950) fue un escritor y periodista británico, especialmente conocido por sus novelas antitotalitarias: 1984 y Rebelión en la granja. Son novelas que marcaron el pensamiento del siglo XX en torno de las dictaduras, con imágenes todavía hoy muy conocidas y vigentes, como la del ojo que todo lo vigila (Big Brother is watching you, El Gran Hermano te vigila). Con el uso cada vez más extendido de cámaras de vigilancia, en los bancos, pero también en las calles de muchas ciudades, puede decirse que son novelas cuya inspiración se ha visto confirmada por la realidad.

Más en concreto, 1984 forma parte del género de las antiutopías o distopías: una utopía negativa. Utopía es una palabra de origen griego que se refiere a un lugar que no existe y suele describir un mundo ideal. La usaba en el Renacimiento Tomás Moro (Wikipedia), cuando se desarrolló asimismo la idea de la Arcadia pastoril; un libro tan conocido como Los viajes de Gulliver juega con varios mundos utópicos y falsamente utópicos, sobre todo en las secciones finales del libro, con los yahoos y los houyhnhnm (caballos racionales). El género cobra especial auge con el socialismo del siglo XIX, en el que hay toda una rama de escritores utópicos, que imaginaron diversos falansterios o icarias. En el siglo XX, otra distopía muy famosa es Un mundo feliz, de Aldous Huxley (Wikipedia). Hay que recordar que Orwell escribe justo después de la segunda guerra mundial; 1984 se sitúa, por lo tanto, en el futuro (no en el pasado, como puede parecer hoy).

Uno de los conceptos más fructíferos del libro es el de la neolengua (newspeak). Pero en general, hay un gran trabajo literario en la creación de nombres que transmiten el clima irrespirable de la novela: las Casas de la Victoria (y los Cigarrillos o la Ginebra de la Victoria), los Dos Minutos de Odio y la Semana del Odio, la Policía del Pensamiento...

Se decía que el Ministerio de la Verdad tenía tres mil habitaciones sobre el nivel del suelo y las correspondientes ramificaciones en el subsuelo. En Londres sólo había otros tres edificios del mismo aspecto y tamaño. Éstos aplastaban de tal manera la arquitectura de los alrededores que desde el techo de las Casas de la Victoria se podían distinguir, a la vez, los cuatro edificios. En ellos estaban instalados los cuatro Ministerios entre los cuales se dividía todo el sistema gubernamental. El Ministerio de la Verdad (Miniver, en neolengua), que se dedicaba a las noticias, a los espectáculos, la educación y las bellas artes. El Ministerio de la Paz (Minipax), para los asuntos de guerra. El Ministerio del Amor (Minimor), encargado de mantener la ley y el orden. Y el Ministerio de la Abundancia (Minindancia), al que correspondían los asuntos económicos.
(Destino, col. Áncora y Delfín, n.º 968, p. 12)

domingo, 23 de marzo de 2008

El blog cumple un año


Este blog ha cumplido un año: nació junto con la primavera de 2007. Estos son los libros que hemos leído hasta ahora, pero... ¡pensamos leer muchos más! Desde otros grupos de lectura u otros lectores, ¿qué nos recomendáis?

sábado, 22 de marzo de 2008

Entrevista con Eduardo Mendoza

Dice Eduardo Mendoza:

Soy partidario de la sátira. Por razones extrañas el humor ha estado proscrito muchos años. Y es algo que no entiendo. La literatura siempre ha tenido un importante apoyo en el humor, lo tuvo en el Quijote, en la picaresca, en Diderot, en Voltaire. Luego en el XIX les dio por la literatura dramática. Pero el humor reaparece en el siglo XX con Kafka, Joyce, Bernhard. Y, con todo eso, aún queda el resabio de que el humor no es cosa de gran nivel. De modo que se abandona en manos del chiste chocarrero y de los humoristas profesionales. El humor más culto no se prodiga. Soy uno de sus pocos representantes.

Ver la entrevista completa

jueves, 20 de marzo de 2008

Dos guías de lectura sobre Eduardo Mendoza

Os dejo el enlace a dos guías de lectura sobre Eduardo Mendoza, preparadas por la biblioteca de Huelva: La aventura del tocador de señoras y El laberinto de las aceitunas.

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