domingo, 19 de abril de 2009
El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
Mark Haddon logró con este libro un éxito internacional sobre el que vale la pena pararse a pensar. No es un libro de héroe clásico, ni de aventuras o conspiraciones, ni de intriga cinematográfica; tampoco es poético en el sentido tradicional de la palabra. En realidad, es un texto lento, como corresponde a su protagonista, que razona con lentitud. Pero es un libro que, guste o no, vale la pena leer. ¿Por qué?
El mérito, a mi modo de ver, radica en dos virtudes propiamente literarias: la elección del personaje y la del punto de vista (o foco). Primero, se crea un personaje especial, con cierto grado de «deficiencia», atípico en cuanto protagonista de una novela. Pero es singular, tiene ideas que nos sorprenden, algunas que nos iluminan; y sus capacidades no son las mayoritarias, pero en ningún caso (según vamos descubriendo) es incapaz.
El segundo aspecto, una vez tenemos al personaje, es el que corresponde a preguntas como: ¿Quién cuenta la historia? y ¿Quién la ve? (¿A través de qué ojos y qué cabeza vemos lo que ocurre?). Al ceder la palabra a un protagonista atípico, la historia se convierte en atípica y nos sorprende: no sabíamos que el mundo se podía ver así.
Por último, centrar el foco (este concepto viene de la fotografía, y hay que entenderlo como un foco que a la vez que emite luz, deja otras zonas en sombra) en una sola persona es un recurso clásico de la novela de detectives. Así, el narrador no lo sabe todo y lo podemos ir descubriendo de su mano, a medida que avanza la novela; lo acompañamos, muy literalmente.
Al terminar el libro, nos encontramos con que hemos hecho compañía a un ser de mucha humanidad al que llegamos a querer. Y como es una historia de esfuerzo y superación, probablemente, lo acabemos con una sonrisa y con la posibilidad de ser más pacientes ante los que no son como la mayoría.
El mérito, a mi modo de ver, radica en dos virtudes propiamente literarias: la elección del personaje y la del punto de vista (o foco). Primero, se crea un personaje especial, con cierto grado de «deficiencia», atípico en cuanto protagonista de una novela. Pero es singular, tiene ideas que nos sorprenden, algunas que nos iluminan; y sus capacidades no son las mayoritarias, pero en ningún caso (según vamos descubriendo) es incapaz.
El segundo aspecto, una vez tenemos al personaje, es el que corresponde a preguntas como: ¿Quién cuenta la historia? y ¿Quién la ve? (¿A través de qué ojos y qué cabeza vemos lo que ocurre?). Al ceder la palabra a un protagonista atípico, la historia se convierte en atípica y nos sorprende: no sabíamos que el mundo se podía ver así.
Por último, centrar el foco (este concepto viene de la fotografía, y hay que entenderlo como un foco que a la vez que emite luz, deja otras zonas en sombra) en una sola persona es un recurso clásico de la novela de detectives. Así, el narrador no lo sabe todo y lo podemos ir descubriendo de su mano, a medida que avanza la novela; lo acompañamos, muy literalmente.
Al terminar el libro, nos encontramos con que hemos hecho compañía a un ser de mucha humanidad al que llegamos a querer. Y como es una historia de esfuerzo y superación, probablemente, lo acabemos con una sonrisa y con la posibilidad de ser más pacientes ante los que no son como la mayoría.
martes, 10 de febrero de 2009
La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza
Nuestro primer "mamotreto" será La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza; no hemos leído hasta ahora ningún libro tan extenso. Pero con cerca de veinte libros leídos y una asistencia consolidada, nos vemos con ánimo de más. No haremos sesión intermedia; tenemos cerca de un mes para sus cerca de 500 páginas de letra muy condensada.
Es uno de los libros principales de Mendoza, y ha dejado huella clara, por ejemplo, en el superventas La sombra del viento. Esta es la sinopsis de la página del autor:
Pero es de esos libros donde el resumen importa poco, pues la gracia está mucho más en el cómo se cuenta que en el qué se nos cuenta. Margarita Garbisu ha estudiado uno de los aspectos de su construcción: el juego de realidad y ficción. Por su parte, Eduardo Ruiz Tosaus ha estudiado la manipulación histórica en esta novela que cubre de ironía muchos pasajes y juega a no dejar claros los límites de su veracidad.
Es uno de los libros principales de Mendoza, y ha dejado huella clara, por ejemplo, en el superventas La sombra del viento. Esta es la sinopsis de la página del autor:
En 1887, Onofre Bouvila, un joven campesino arruinado, llega a la gran ciudad que todavía no lo es, Barcelona, y encuentra su primer trabajo como repartidor de panfletos anarquistas entre los obreros que trabajan en la Exposición Universal del año siguiente. El lector deberá seguir la espectacular historia del ascenso de Bouvila, que lo llevará a convertirse en uno de los hombres más ricos e influyentes del país con métodos no del todo ortodoxos.
Pero es de esos libros donde el resumen importa poco, pues la gracia está mucho más en el cómo se cuenta que en el qué se nos cuenta. Margarita Garbisu ha estudiado uno de los aspectos de su construcción: el juego de realidad y ficción. Por su parte, Eduardo Ruiz Tosaus ha estudiado la manipulación histórica en esta novela que cubre de ironía muchos pasajes y juega a no dejar claros los límites de su veracidad.
jueves, 5 de febrero de 2009
Sue Grafton
Sue Grafton tiene toda una serie de novelas negras que protagoniza la detective Kinsey Millhone y se caracterizan por llevar títulos con letras: A is for Alibi, B is for Burglar, C is for Corpse, en la edición original; A de adulterio, B de bestias, C de cadáver, en la edición española de Tusquets, que se ve obligada a adaptar en más de un caso. Grafton va actualmente por la letra T (T is for Trespass, T de trampa).
En este enlace puede leerse una entrevista con la autora, celebrada en el marco de la Semana Negra de Barcelona.
En este enlace puede leerse una entrevista con la autora, celebrada en el marco de la Semana Negra de Barcelona.
Sobre Réquiem por un campesino español
A mi parecer, la obra más cerrada y acabada de Sender es una novelita corta, Réquiem por un campesino español (Mosén Millán, 1953, en su primera edición). Libro sencillo, expresivo y conmovedor, relata, más allá de panfletarismos o partidismos, la historia de un sacerdote, el cual, queriendo salvar a un joven del pueblo en los comienzos de la guerra, no consigue evitar la ejecución. Llena de verdad humana, la narración del drama sobrecoge por su ajustado realismo, por la eficacia de sus símbolos y por el profundo conocimiento de los mecanismos de conciencia, puesto de manifiesto a través de la evocación del sacerdote.
Santos Sanz Villanueva, en Historia de la literatura española 6/2, ed. Ariel.
sábado, 31 de enero de 2009
Réquiem por un campesino español
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El cura esperaba sentado en un sillón con la cabeza inclinada sobre la casulla de los oficios de réquiem. La sacristía olía a incienso. En un rincón había un fajo de ramitas de olivo de las que habían sobrado el Domingo de Ramos. Las hojas estaban muy secas, y parecían de metal. Al pasar cerca, Mosén Millán evitaba rozarlas porque se desprendían y caían al suelo.
Iba y venía el monaguillo con su roquete blanco. La sacristía tenía dos ventanas que daban al pequeño huerto de la abadía. Llegaban del otro lado de los cristales rumores humildes.
Alguien barría furiosamente, y se oía la escoba seca contra las piedras, y una voz que llamaba
-María... Marieta...
Cerca de la ventana entreabierta un saltamontes atrapado entre las ramitas de un arbusto trataba de escapar, y se agitaba desesperadamente. Más lejos, hacia la plaza, relinchaba un potro. «Ese debe ser -pensó Mosén Millán- el potro de Paco el del Molino, que anda, como siempre, suelto por el pueblo.» El cura seguía pensando que aquel potro, por las calles, era una alusión constante a Paco y al recuerdo de su desdicha.
Con los codos en los brazos del sillón y las manos cruzadas sobre la casulla negra bordada de oro, seguía rezando. Cincuenta y un años repitiendo aquellas oraciones habían creado un automatismo que le permitía poner el pensamiento en otra parte sin dejar de rezar. Y su imaginación vagaba por el pueblo. Esperaba que los parientes del difunto acudirían. Estaba seguro de que irían -no podían menos- tratándose de una misa de réquiem, aunque la decía sin que nadie se la hubiera encargado. También esperaba Mosén Millán que fueran los amigos del difunto. Pero esto hacía dudar al cura. Casi toda la aldea había sido amiga de Paco, menos las dos familias más pudientes: don Valeriano y don Gumersindo. La tercera familia rica, la del señor Cástulo Pérez, no era ni amiga ni enemiga.
El monaguillo entraba, tomaba una campana que había en un rincón, y sujetando el badajo para que no sonara, iba a salir cuando Mosén Millán le preguntó:
-¿Han venido los parientes?
-¿Qué parientes? -preguntó a su vez el monaguillo.
-No seas bobo. ¿No te acuerdas de Paco el del Molino?
-Ah, sí, señor. Pero no se ve a nadie en la iglesia, todavía.
El chico salió otra vez al presbiterio pensando en Paco el del Molino. ¿No había de recordarlo? Lo vio morir, y después de su muerte la gente sacó un romance. El monaguillo sabía algunos trozos:
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El cura esperaba sentado en un sillón con la cabeza inclinada sobre la casulla de los oficios de réquiem. La sacristía olía a incienso. En un rincón había un fajo de ramitas de olivo de las que habían sobrado el Domingo de Ramos. Las hojas estaban muy secas, y parecían de metal. Al pasar cerca, Mosén Millán evitaba rozarlas porque se desprendían y caían al suelo.
Iba y venía el monaguillo con su roquete blanco. La sacristía tenía dos ventanas que daban al pequeño huerto de la abadía. Llegaban del otro lado de los cristales rumores humildes.
Alguien barría furiosamente, y se oía la escoba seca contra las piedras, y una voz que llamaba
-María... Marieta...
Cerca de la ventana entreabierta un saltamontes atrapado entre las ramitas de un arbusto trataba de escapar, y se agitaba desesperadamente. Más lejos, hacia la plaza, relinchaba un potro. «Ese debe ser -pensó Mosén Millán- el potro de Paco el del Molino, que anda, como siempre, suelto por el pueblo.» El cura seguía pensando que aquel potro, por las calles, era una alusión constante a Paco y al recuerdo de su desdicha.
Con los codos en los brazos del sillón y las manos cruzadas sobre la casulla negra bordada de oro, seguía rezando. Cincuenta y un años repitiendo aquellas oraciones habían creado un automatismo que le permitía poner el pensamiento en otra parte sin dejar de rezar. Y su imaginación vagaba por el pueblo. Esperaba que los parientes del difunto acudirían. Estaba seguro de que irían -no podían menos- tratándose de una misa de réquiem, aunque la decía sin que nadie se la hubiera encargado. También esperaba Mosén Millán que fueran los amigos del difunto. Pero esto hacía dudar al cura. Casi toda la aldea había sido amiga de Paco, menos las dos familias más pudientes: don Valeriano y don Gumersindo. La tercera familia rica, la del señor Cástulo Pérez, no era ni amiga ni enemiga.
El monaguillo entraba, tomaba una campana que había en un rincón, y sujetando el badajo para que no sonara, iba a salir cuando Mosén Millán le preguntó:
-¿Han venido los parientes?
-¿Qué parientes? -preguntó a su vez el monaguillo.
-No seas bobo. ¿No te acuerdas de Paco el del Molino?
-Ah, sí, señor. Pero no se ve a nadie en la iglesia, todavía.
El chico salió otra vez al presbiterio pensando en Paco el del Molino. ¿No había de recordarlo? Lo vio morir, y después de su muerte la gente sacó un romance. El monaguillo sabía algunos trozos:
Ahí va Paco el del Molino,
que ya ha sido sentenciado,
y que llora por su vida
camino del camposanto.
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viernes, 17 de octubre de 2008
Celebrada la primera reunión del nuevo curso y enlace sobre la feria de Fráncfort
Hemos cargado las pilas entre agosto y septiembre y la primera reunión del nuevo "curso" (en el sentido cronológico, porque en el club no se imparten clases, solo se comparten impresiones y opiniones) ha sido multitudinaria, larguísima y apasionada. Un lujo.
Por otro lado, en estas fechas se celebra la feria del libro de Fráncfort, la más importante desde el punto de vista del negocio editorial. Sergio Vila-Sanjuán cuenta en La Vanguardia que Uwe Tellkamp ha recibido un premio importante por una novela que retrata la vida de la burguesía culta en tiempos de la dictadura de la RDA; como en tantas ocasiones, la literatura se fija mucho en las situaciones de luces y sombras, más que en las de blanco y negro. También habla de varios contratos y anticipa que China, la gran potencia emergente, será la invitada de honor de 2009. Una cita:
Por otro lado, en estas fechas se celebra la feria del libro de Fráncfort, la más importante desde el punto de vista del negocio editorial. Sergio Vila-Sanjuán cuenta en La Vanguardia que Uwe Tellkamp ha recibido un premio importante por una novela que retrata la vida de la burguesía culta en tiempos de la dictadura de la RDA; como en tantas ocasiones, la literatura se fija mucho en las situaciones de luces y sombras, más que en las de blanco y negro. También habla de varios contratos y anticipa que China, la gran potencia emergente, será la invitada de honor de 2009. Una cita:
En su año triunfal, China también ha tenido visibilidad en Frankfurt. Ayer se presentó como invitada de honor del año 2009. En 30 años China ha quintuplicado el número de sus editoriales oficiales (de 105 a 573). En el país se publican actualmente 230.000 títulos al año, con 6.400 millones de ejemplares de tirada. Aunque aún muy intervenido estatalmente tanto desde el punto de vista industrial como por la censura, el mundo del libro chino está abriendo sus puertas a la iniciativa privada. Lo hace, sin embargo, de una forma enrevesada, ya que el estado sólo se reconoce a sí mismo como editor, mientras que los editores privados figuran oficialmente como agentes literarios o empresas culturales. Y así consiguen producir unos 30.000 títulos anuales. En cualquier caso China constituye un universo libresco en plena expansión que puede convertirse en un actor importante en los últimos años.
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sábado, 11 de octubre de 2008
Ernest Hemingway

Después de un clásico de la novela española de posguerra, como Torrente Ballester, leeremos un clásico estadounidense de la primera mitad del siglo XX, de la gran generación de escritores que revolucionó el panorama literario internacional, junto con Dos Passos o Faulkner. De momento hemos elegido a Hemingway por ser el más accesible y (aunque no en este libro) el más próximo a España.
Hemingway, periodista y novelista, escribió muchos títulos que se han hecho famosos: Fiesta (1925), Adiós a las armas (1929), Por quién doblan las campanas (1940) y el que leeremos en esta ocasión: El viejo y el mar (1952). En 1954 recibió el premio Nobel.
El viejo y el mar narra la lucha de Santiago, un pescador cubano envejecido y pobre, con un enorme pez (similar a un pez espada). Se cuenta que se inspiró en un pescador de origen canario, llamado Goyo Fuentes. Suele decirse que es una lucha épica, en el sentido de durísima y a muerte: el pez morirá devorado por los tiburones, lo que sin duda no satisface a ninguna de las dos partes. (La épica, en su sentido estricto, es el género que va de la Iliada y la Odisea de Homero, a la Eneida latina, el Cid y el Roldán medievales y, ya menos conocidas, las imitaciones del Renacimiento.) De ahí la impresión de castigo del destino que puede provocar la novela y la enorme intensidad de su breve centenar de páginas.
Probablemente leamos más adelante otra historia breve de ambientación marina y un escritor más o menos coetáneo: La perla, de Steinbeck.
La reunión sobre Hemingway la celebraremos el jueves 6 de noviembre.
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viernes, 26 de septiembre de 2008
Novela y realismo
En una charla reciente con Antonio salió el tema del realismo y de la clase de personajes de los que se ocupa la novela. Hoy, casualmente, veo una nota de prensa que recoge una conversación con el filólogo Francisco Rico y aborda el mismo tema (con más detalle, claro, y con una perspectiva histórica más asociada a la literatura de los siglos de oro españoles).
Nota completa
"Desde los griegos, el objeto del artista es la realidad, pero no la que tenemos ante los ojos, sino la ideal". Los personajes, además, debían ser tratados según su condición social. A un personaje alto correspondía un estilo trágico. A uno bajo, uno cómico. Los pobres sólo podían protagonizar las comedias. "Contra eso llegan La Celestina, con personajes bajos que viven pasiones trágicas, el Lazarillo, que se burla de todo lo que no sea el pequeño mundo del protagonista, y El Quijote, que enfrenta la historia y la poesía". Para Rico, una frase de Victor Hugo resume el estado de la cuestión hasta entonces: "¿Cuándo se ha visto a un rey que pregunte 'qué hora es'?". Y añade: "Una palabra como jarro era impronunciable en un ambiente elevado. Y El Quijote está lleno de jarros".
Nota completa
martes, 23 de septiembre de 2008
La saga/fuga de J. B., de Gonzalo Torrente Ballester
En la entrada anterior os hablaba de Torrente Ballester en general; ahora quiero dejar un pasaje de su obra más innovadora y curiosa, la ya citada La saga/fuga de J. B.
Como veréis, el enfoque literario es muy distinto al de la novela clásica: aquí no hay aventuras ni hondura psicológica, sino (en este pasaje en concreto) una parodia tanto del ensayo literario como del género los poemas amorosos, y un juego rítmico estupendo, divertido, pero absurdo de raíz. Los límites de esta forma de escribir son claros, dado que la capacidad de sorpresa de todo lector es limitada; pero aun así, el libro vale la pena, es refrescante. Son las pp. 202-203 (edición de bolsillo de 1985).
Como veréis, el enfoque literario es muy distinto al de la novela clásica: aquí no hay aventuras ni hondura psicológica, sino (en este pasaje en concreto) una parodia tanto del ensayo literario como del género los poemas amorosos, y un juego rítmico estupendo, divertido, pero absurdo de raíz. Los límites de esta forma de escribir son claros, dado que la capacidad de sorpresa de todo lector es limitada; pero aun así, el libro vale la pena, es refrescante. Son las pp. 202-203 (edición de bolsillo de 1985).
En mi balada se cuentan los amores de un tornillo del doce y de una tuerca del siete. La diferencia de calibres hace imposible la plenitud del amor, a menos que uno de ellos se sacrifique, y, o se haga del siete el tornillo, o del doce la tuerca. La situación se expone en tres estrofas. La cuarta y la quinta contienen el comienzo de la disputa. Al empezar la sexta, la tuerca, a quien corresponde el uso de la palabra, repite el primer verso de la cuarta, con terquedad femenina, escasez de imaginación y pobreza dialéctica: y, entonces, ese primer verso arrastra los siguientes, y así se inicia el círculo infernal de la repetición indefinida, de modo que el poema carece, propiamente hablando, de conclusión, y el recitador puede seguir repitiendo las estrofas cuarta y quinta hasta cansarse. En lo cual veo yo, no sólo el índice de la amorosa tragedia del tornillo y la tuerca, sino secretas significaciones de la naturaleza más profunda, en orden, quizás, a la organización cíclica del universo. Contiene además el poema ciertos elementos paralelísticos:
Mátira cóscora látura cal
Torcalirete, Turpolireta,
Lámbita múrcula séxjula ram,
Turpolireta frindela mu gay.
Tórcolo mórmoro blésturo mor
Torcalirete, Turpolireta,
Sóculo mótulo vísculo son,
Torcalirete frindela mu yon.
Mátira múrcula séxjula vim
Torcalirete, Turpolireta,
Sóculo mórmoro látura pil,
Turpolireta gascunda mu lir.
«Lápilo glótulo mínulo tel,
Torcalirete, Turpolireta,
Nímulo rájulo tépilo vel»,
Turpalireta vigunda fri ben.
«Tínito péculo glótulo tu
Torcalirete, Turpolireta,
Rátulo cáncayo límulo su»,
Torcalirete gascunda fri gum.
«Lépilo glótulo mínulo tel,
Torcalirete, Turpolireta,
Nímulo rájulo tépilo vel»,
Turpalireta vigunda fri ben.
«Tínito péculo glótulo tu...
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Gonzalo Torrente Ballester
Gonzalo Torrente Ballester (1910-99; Wikipedia) es un escritor polifacético. Entre su obra, que no interrumpió en su larga vida, hay entre otros géneros teatro, textos de crítica literaria muy particulares e innovadores (El Quijote como juego) y novelas de corte muy variado.
Los gozos y las sombras (1957-62; Wikipedia) es su novela más conocida, pero la fama es caprichosa: lo fue sobre todo a partir de la adaptación televisiva. Es una obra clásica, muy extensa, en cierta manera parecida a las novelas del siglo XIX, como La Regenta, con gran interés por la profundidad psicológica. Sin embargo, el autor realizó también experimentos muy curiosos, que vale la pena leer, aunque en ningún caso son fáciles: quizá el más notable sea La saga/fuga de J. B. (1972). Es una obra caprichosa, rica de vocabulario, difícil de comprender, ante todo lúdica en su concepción y su estructura.
En el Club vamos a leer la Crónica del rey pasmado, una novela burlona de la última época del autor, breve e irónica. Hubo adaptación cinematográfica: El rey pasmado, con Gabino Diego como Felipe IV.
La primera reunión posterior a las vacaciones será el jueves 16 de octubre, a partir de las 20.00, como de costumbre en la Biblioteca Municipal.
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Los gozos y las sombras (1957-62; Wikipedia) es su novela más conocida, pero la fama es caprichosa: lo fue sobre todo a partir de la adaptación televisiva. Es una obra clásica, muy extensa, en cierta manera parecida a las novelas del siglo XIX, como La Regenta, con gran interés por la profundidad psicológica. Sin embargo, el autor realizó también experimentos muy curiosos, que vale la pena leer, aunque en ningún caso son fáciles: quizá el más notable sea La saga/fuga de J. B. (1972). Es una obra caprichosa, rica de vocabulario, difícil de comprender, ante todo lúdica en su concepción y su estructura.
En el Club vamos a leer la Crónica del rey pasmado, una novela burlona de la última época del autor, breve e irónica. Hubo adaptación cinematográfica: El rey pasmado, con Gabino Diego como Felipe IV.
La primera reunión posterior a las vacaciones será el jueves 16 de octubre, a partir de las 20.00, como de costumbre en la Biblioteca Municipal.
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lunes, 22 de septiembre de 2008
Jane Austen, Orgullo y prejuicio

En nuestro club también iremos dando cabida a algunos libros del siglo XIX, porque forman parte de la historia de la literatura que hallamos en las mesas de novedades más recientes. Si no leemos el pasado, podría ocurrir que valorásemos el acierto de meras copias como si se tratara de grandes obras originales. Aunque esto suena algo más grandilocuente de lo que es en realidad: nos interesa disfrutar de la lectura, no ser espadachines que hagan justicia.
Esta curiosidad nos llevó a cerrar el curso anterior con Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. Aquí se produjo una división algo anticipada por Como agua para chocolate, pero más marcada aún: a casi todos los lectores varones que asistieron (el que esto escribe es la única excepción), les pareció un libro esencialmente aburrido y una traducción pesada. Por el contrario, a las lectoras del club, que por otro lado son mayoría, les dio para comentar y reír sin parar.
A mi juicio, Austen es sobre todo una maestra del retrato psicológico y la ironía, que selecciona muy bien su vocabulario para transmitir matices sobre la personalidad (algo que sin duda, no siempre se refleja bien en las traducciones). Junto con otras autoras, abrió una nueva esfera de atención para la novela, sin la cual probablemente no tendríamos la novela contemporánea tal como la conocemos. Existen varias adaptaciones cinematográficas de sus novelas, entre las que sobresale, quizá, Sentido y sensibilidad.
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miércoles, 10 de septiembre de 2008
Aída Berliavsky nos invita a conocer su libro
Una nota breve, a poco de reanudar la actividad, para deciros que Aída Berliavsky nos invita a conocer Dorón Benatar y el libro de los nombres muertos. Tenéis más información y la posibilidad de entablar diálogo con la autora en el blog del libro.
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sábado, 14 de junio de 2008
La obra maestra de Rafik Schami, por Javier Martín
Javier Martín habla en Babelia de "La obra maestra de Rafik Schami", a raíz de la última novela del escritor sirio-alemán, titulada El lado oscuro del amor.
Podéis leer la nota completa aquí.
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"En cada una de mis novelas invierto mucho tiempo en encontrar la forma más adecuada para el tema. Pero mi espíritu es el mismo en todas ellas. Se trata de un mosaico compuesto por muchas teselas", explica el autor. En El lado oscuro del amor, este gusto del escritor por la diversidad narrativa alcanza el paroxismo argumental y estético. A lo largo de los 300 relatos que integran los 28 capítulos que componen los nueve libros en los que se divide la obra, el lector en ocasiones se siente sumergido en una de las grandes novelas hispanoamericanas, otras cree escuchar los ecos de la narrativa oral de las mil y una noches; los cuadros costumbristas del realismo europeo o el mejor tono de denuncia de la literatura de combate. "Cada tesela debe ser compacta y estar bien delimitada; la poesía emerge al unirlas, al combinar los colores", argumenta Schami.
Podéis leer la nota completa aquí.
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jueves, 5 de junio de 2008
El niño con el pijama de rayas, de John Boyne

Es posible que El niño con el pijama de rayas, de John Boyne, no sea una gran novela. Pero en general nos ha parecido eficaz y ha gustado. Quizá el problema esencial sea justamente que se trata de una novela, cuando hay tantos testimonios reales de gran calidad literaria y humana. Otro aspecto que se ha criticado (dentro de lo ya mencionado, conforme el libro gustó) era el de si la ingenuidad tan extrema resultaba un punto de vista creíble.
Hemos quedado de acuerdo en leer más libros sobre la que quizá fuera la mayor barbaridad del siglo XX (aunque el siglo no se quedó corto en cometerlas). Por un lado, yo he recomendado Vida y destino, del ruso Vasili Grossmann, demasiado extenso para nuestras lecturas colectivas, pero muy importante como testimonio e impresionante como obra literaria. Quizá leamos El pianista en el gueto de Varsovia, de Wladyslaw Szpilman, o Sin destino, de Imre Kertesz, además del inolvidable Diario de Anna Frank.
lunes, 12 de mayo de 2008
Como agua para chocolate

Se ha celebrado la reunión de Como agua para chocolate. Como si de una pequeña venganza antimachista se tratara, por una suma de circunstancias ha sido la primera vez que, en buena parte de la reunión, solo había mujeres. (Nuestro club es relativamente excepcional por el hecho de que, a veces, cerca de la mitad de participantes son hombres.) El libro ha gustado y ha dado pie a comentar un sinfín de anécdotas sobre las relaciones personales y de hombres y mujeres. Hemos llegado al doble convencimiento de que la situación de la mujer ha mejorado, pero no tanto como debería.
Nuestra próxima lectura trata un tema más serio: el Holocausto. Empezaremos con un libro asequible y, aunque triste, no tan deprimente como 1984: se trata de El niño con el pijama de rayas, de John Boyne, que ha sido un éxito comercial desde su lanzamiento.
domingo, 11 de mayo de 2008
Los libros vienen del hipermercado
Xavi Ayén comenta en La Vanguardia un fenómeno previsto hacía tiempo, que no hace sino crecer, pero solo ahora se ha confirmado de modo matemático: los hipermercados (Carrefour, Alcampo, Eroski...) son ya el segundo gran vendedor de libros de España, por detrás de la librería tradicional, pero ahora por delante de las cadenas (Fnac, Casa del Libro) o los grandes almacenes (El Corte Inglés).
¿Qué atención se presta en los distintos puntos de venta a los libros de editoriales interesantes, pero pequeñas? Es una pregunta importante, porque de su respuesta depende que en el futuro tengamos una oferta más amplia o más reducida. Y la segunda posibilidad es muy negra: una reducción en la oferta de libros diversos es una pérdida inmediata de libertad, que además nos hace más manipulables.
¿Qué atención se presta en los distintos puntos de venta a los libros de editoriales interesantes, pero pequeñas? Es una pregunta importante, porque de su respuesta depende que en el futuro tengamos una oferta más amplia o más reducida. Y la segunda posibilidad es muy negra: una reducción en la oferta de libros diversos es una pérdida inmediata de libertad, que además nos hace más manipulables.
sábado, 26 de abril de 2008
Más notas sobre Ruiz Zafón
Como éxito extraordinario de ventas, Ruiz Zafón da mucho que hablar. Y de todos los colores, incluidas las paradojas del mundo editorial (como superventas caros en época de, por lo menos, percepción de crisis grave). Iré recogiendo aquí las reseñas que vaya encontrando.
- Zafonazos en el país de Jauja, Manuel Rodríguez Rivero
- El templo de Blancanieves, Justo Navarro
- Los misterios de Barcelona, José María Pozuelo Yvancos
- Reseña de la novela, por Ángel Basanta
- Entrevista con el autor en El Cultural (10-4-2008)
- Entrevista con el autor en El País (30-5-2008)
domingo, 20 de abril de 2008
La explosión de los clubes de lectura (breve)
Xavi Ayén habla sobre "la explosión de los clubes de lectura" en este artículo.
sábado, 19 de abril de 2008
Éxito y calidad: una lectura maliciosa de Arcadi Espada
El periodista Arcadi Espada se ha ensañado a gusto con la segunda parte de La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón. Más allá de la típica pose del intelectual sobrado que desprecia la cultura de masas, interesa leer su nota porque cita ejemplos concretos y los comenta (algo que es menos frecuente: por lo general, el desprecio no se razona ni ejemplifica con detalle). Eso nos lleva a preguntas curiosas: ¿Puede ser bueno un libro mal escrito, como mínimo, en determinados pasajes? Porque La sombra del viento ha funcionado muy bien con muchos lectores. ¿Un libro que gusta tanto, puede de verdad ser malo? Dejo las preguntas abiertas, ya hablaremos de ellas.
Solo añado mi recomendación personal: muchos de los elementos de La sombra... vienen de La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza, libro que, a poder ser, leeremos más adelante.
La nota de Espada:
Nota: El anacoluto es un defecto de estilo, por el que una frase queda mal construida. Por ejemplo, como decimos a veces, al hablar: "Yo me gusta el chocolate".
Solo añado mi recomendación personal: muchos de los elementos de La sombra... vienen de La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza, libro que, a poder ser, leeremos más adelante.
La nota de Espada:
El Magazine del periódico publica un adelanto de la nueva novela de Ruiz Zafón. Este escritor es un caso serio: al parecer vendió diez millones de ejemplares de su anterior obra, La sombra del viento. Diez millones por 14,5 euros son 145 millones de euros. Es mucho movimiento.
Desconozco las razones del éxito de Ruiz Zafón. Supongo que tendrán que ver con la escritura, aunque no sé bien en qué sentido. He leído la presentación que hace en el periódico de su próxima novela y su prosa es muy escolar, aunque vete a saber tú cómo está ahora la escuela. Respecto a la escritura, sin embargo, mucho más interesante y significativo es el fragmento de la nueva novela que publica el Magazine:"Una madrugada desperté de golpe sacudido por mi padre, que volvía de trabajar antes de tiempo. Tenía los ojos inyectados en sangre y el aliento le olía a aguardiente. Le miré aterrorizado y el palpó con los dedos la bombilla desnuda que colgaba de un cable.Etcétera. Es realmente malo. Pésimo. Siete líneas. Palpó con los dedos, declara. Las bombillas son de cristal, descubre. "Mil pedazos". "Clavó los ojos". "Inyectados en sangre". Y estos poderes del muchacho que en una habitación a oscuras ve en los ojos de su padre hasta las venillas. La cuestión principal no es que Ruiz Zafón sea un hórrido escritor. En los negocios esto no es importante. La cuestión principal atañe a sus editores: que después de haberse embolsado alrededor de 70 millones de euros con su primer libro no le hayan comprado al pobre Ruiz Zafón un equipo de correctores o al menos un programa informático de nivel medio. La dejadez editorial (que lo hayan abandonado con sus innumerables anacolutos y sus gozosos problemas de raccord) es lo realmente sorprendente. A menos que la dejadez no sea causa, precisamente, del éxito.
--Está caliente.
Me clavó los ojos y lanzó la bombilla con rabia contra la pared. Estalló en mil pedazos de cristal que me cayeron en la cara pero no me atreví a apartarlos."
Buenos días.
Nota: El anacoluto es un defecto de estilo, por el que una frase queda mal construida. Por ejemplo, como decimos a veces, al hablar: "Yo me gusta el chocolate".
miércoles, 16 de abril de 2008
Buenos escritores, malas personas
Leemos porque nos atraen los libros: lo que nos cuentan, cómo nos lo cuentan. Pero a veces, detrás de libros imprescindibles en la historia literaria de nuestro siglo, hay personas cuya catadura moral deja mucho que desear. El tema es viejo: Céline, un escritor francés muy apreciado en su tiempo, era pronazi. Ahora ha vuelto a salir a la actualidad a propósito de una biografía de V. S. Naipaul: ¿El genio literario es un monstruo moral?
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